CUANDO EL “MAÑANA” YA NO LLEGUE

📖 Santiago 4:13-16

“Mañana” parece ser el día más ocupado de la semana. Siempre decimos: “mañana lo hago”, “mañana empiezo”, “mañana cambio”. Sin embargo, olvidamos una verdad profunda: nuestros mañanas no son eternos . La vida es frágil y pasajera, y solo Dios conoce cuántos días tenemos en sus manos.

Todd Henry contó una historia impactante: cuando preguntó cuál era la tierra más costosa del mundo, le respondieron: “los cementerios” .
Allí están sepultados libros que nunca se escribieron, sueños que nunca se intentaron, abrazos que nunca se dieron, palabras que nunca se dijeron y propósitos que nunca se iniciaron.
No porque esas personas no quisieran… sino porque pensaron que siempre habría un mañana .

La pregunta es: ¿Cómo evitar que esto nos pase a nosotros?
¿Cómo vivir de tal forma que cuando se nos acaben los mañanas, hayamos cumplido la voluntad de Dios con nuestros días?

1) Hoy debo asegurar mi destino eterno (2 Corintios 6:1-2)

La salvación no es un tema para “mañana”.
Dios dice claramente: “He aquí, ahora es el día de salvación” .

Miles siguen posponiendo lo más importante de la vida diciendo: “lo voy a pensar”, pero ¿qué hay que pensar cuando hablamos de eternidad?
Los ninivitas no esperaron (Jonás 3:4-8). Ellos entendieron que tal vez mañana era demasiado tarde .

La decisión más urgente de tu vida es recibir a Cristo HOY.

2) Hoy debo valorar más a las personas que a las cosas (Lucas 12:15)

Jesús dijo: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

Hoy vivimos obsesionados con tener , y descuidamos por completo el ser :

  • Ser mejor

  • Ser mejor padre

  • Ser el mejor hijo de Dios

  • Ser mejor servidor

Las cosas se usan. Las personas se aman.

La tragedia de muchos es que dedican su HOY al “tener”, creyendo que “mañana” habrá tiempo para “ser”. Pero llegará el día cuando los mañanas se acaben, y lo que verdaderamente recordarán quienes te aman no será lo que tuviste, sino lo que fuiste .

3) Hoy debo hacer lo que Dios me llama a hacer (Proverbios 3:28)

Cuantas veces dijimos: “Mañana lo hago”.
Mañana ayudo, mañana pido perdón, mañana reconcilio mi corazón, mañana inicio ese proyecto, mañana doy ese paso de fe…

Pero ¿por qué esperar?

  • Si vas a ayudar a alguien, hazlo hoy (Proverbios 3:28).

  • Si tienes conflictos, arréglalos hoy (Lucas 12:58).

  • Si has ofendido, pide perdón hoy (Mateo 5:23-24).

  • Si Dios te dio un sueño o una visión, da hoy el primer paso (Mateo 14:27-29).

No sabes si mañana tendrás la oportunidad.


APLICACIÓN PERSONAL

Pregúntale hoy al Señor:
¿Qué debo hacer antes de que se me acaben mis mañanas? Quizás es reconciliarte con alguien, comenzar a servir, abrazar más a tu familia, retomar tu relación con Dios o tomar una decisión espiritual pendiente.

Hoy es un regalo. Hoy es una oportunidad. Hoy es un llamado de Dios.


ORACIÓN

Señor, gracias por regalarme este día. Ayúdame a no vivir posponiendo lo importante. Enséñame a valorar a las personas, a obedecerte hoy ya caminar con propósito. Quita de mí la pereza espiritual, el afán y las distracciones que me hacen desperdiciar mis días. Dame sabiduría para tomar decisiones eternas y valentía para dar los pasos que tú me pides. Hazme vivir de tal manera que, cuando se acaben mis mañanas, pueda decir que cumplirá tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

✅ UN LLAMADO A VISITAR LA TIENDA EN LÍNEA 

🌟 ¿Quieres seguir creciendo espiritualmente y fortalecer tu ministerio?
En nuestra TIENDA PASTORAL encontrarás estudios bíblicos, bosquejos, devocionales, series completas, materiales para líderes y recursos que te ayudarán a predicar, enseñar y edificar tu vida y tu iglesia.

👉  ¡VISITA NUESTRA TIENDA EN LINEA HOY y recibe herramientas que transformarán tu presente y tu futuro!

 

RENUEVA TUS FUERZAS EN MEDIO DE LA BATALLA

Texto Bíblico: Isaías 40:31

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”


Hay días en los que sentimos que nuestras fuerzas ya no alcanzan. La carga es pesada, el camino se hace largo y la batalla parece no terminar.

Pero Dios no nos pide ser incansables.
Él nos invita a esperar en Él.

Esperar no es quedarse inmóvil, es confiar:
✅ Confiar cuando la respuesta tarda
✅ Confiar cuando el panorama se oscurece
✅ Confiar cuando las emociones se agotan

Así como el águila se eleva para escapar de la tormenta, Dios quiere elevar tu fe para que no vivas debajo de los problemas, sino por encima de ellos.

Cuando esperas en el Señor:
— Tus fuerzas se renuevan
— Lo imposible deja de serlo
— El cansancio se transforma en avance

Dios te dice hoy:
“No te rindas, Yo estoy contigo y te fortaleceré” 💪🔥


Hoy, en lugar de enfocarte en lo que te falta,
enfócate en Quién te sostiene.

• Haz una pausa y respira
• Pon tus cargas en manos del Señor
• Cree que viene renovación espiritual


🙏 Oración

Señor Jesús, dame nuevas fuerzas para seguir.
Ayúdame a confiar en Ti aunque me sienta cansado.
Que pueda volar como el águila por encima de toda dificultad.
Amén.

Si este mensaje bendijo tu vida, compártelo con alguien que necesita nuevas fuerzas hoy. 💛

A MITAD DEL CAMINO… ¡GRACIAS, SEÑOR!

📖 Colosenses 3:15 – “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”


UNA PAUSA PARA MIRAR ATRÁS… Y DAR GRACIAS

El calendario nos habla con claridad: hemos llegado a la mitad del año. Y aunque la rutina nos empuje hacia adelante, el corazón sensible al Espíritu hace una pausa y levanta los ojos al cielo. ¿Qué ves al mirar estos seis meses que han pasado? ¿Batallas, luchas, momentos difíciles? Probablemente sí. Pero si miras con los ojos de la fe, también verás algo más: la fidelidad de Dios acompañándote en cada paso.

La gratitud no es solo una emoción, es una convicción. Es la respuesta del alma que sabe que todo lo que ha vivido no lo ha atravesado solo. Que cada provisión, cada sanidad, cada día de vida, ha sido un regalo del cielo.


💡¿Cómo luce un corazón verdaderamente agradecido?

1️⃣ Un corazón agradecido permanece firme

Jesús les preguntó a sus discípulos si también querían irse. Pedro respondió con una de las frases más poderosas de los Evangelios: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
El que es agradecido no abandona a quien le dio vida, no se va cuando vienen las tormentas. La gratitud verdadera se convierte en lealtad y permanencia.

📌 ¿Has visto la mano de Dios este año? No lo olvides. Quédate con Él.


2️⃣ Un corazón agradecido no da lo mínimo, da lo mejor

María derramó un perfume costoso a los pies de Jesús (Juan 12:3). No buscó lo común, entregó lo especial, lo reservado para lo más sagrado.

El que está agradecido no se conforma con solo cantar, quiere adorar de verdad. No solo sirve, sirve con excelencia. No solo viene a la iglesia, viene con gozo, con propósito, con un corazón lleno de honra.

📌 La gratitud te lleva a dar lo mejor que tienes, no lo que te sobra.


3️⃣ Un corazón agradecido obedece

La mujer sorprendida en adulterio no recibió condena, sino misericordia (Juan 8:11). Pero Jesús le dijo: “Vete, y no peques más.”
La obediencia es una forma suprema de gratitud. Quien sabe lo que Dios ha hecho por él, ya no quiere vivir para sí mismo, sino para agradar a Aquel que le salvó.

📌 Obedece aunque cueste. Perdona, espera, deja ir lo que Dios te pide… y hazlo como un “Gracias” sincero al cielo.


Reflexión final: ¿Y tú? ¿Eres verdaderamente agradecido?

Hoy no es solo un día más. Es un punto de inflexión.
Estás justo en la mitad del año… y es el momento perfecto para levantar un altar de gratitud, para decir: “Señor, gracias por lo que hiciste, gracias por lo que haces, y gracias por lo que harás.”

CUANDO EL TIEMPO LLAMA A LA PUERTA

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos…”
(Eclesiastés 12:1)

La vida pasa rápido. Y aunque en nuestra juventud sentimos que el tiempo está de nuestro lado, el reloj nunca se detiene. El capítulo 12 de Eclesiastés nos presenta un retrato conmovedor y poético del envejecimiento. Salomón, sabio entre los sabios, nos habla de los “días malos”, no por ser malos moralmente, sino porque la vejez trae consigo limitaciones físicas, dolores, nostalgia… y, sobre todo, la cercanía de la eternidad.

Esta reflexión nos invita a prepararnos hoy para ese momento inevitable: cuando los años nos alcancen.


I. Que el agradecimiento supere la nostalgia

“Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad de Jehová es para siempre”
(Salmo 117:2)

El paso de los años no debería traer amargura ni quejas, sino un corazón agradecido por la fidelidad de Dios. A lo largo de la vida, Él ha sido constante, incluso cuando nosotros no lo fuimos. Recordar Su misericordia nos da razones para alabar, no para lamentar.

Aplicación: Al mirar atrás, enfócate más en las huellas de la gracia divina que en los errores del pasado. Da gracias por cada etapa vivida, porque en todas, Dios estuvo presente.


II. Que la fe gobierne nuestros temores

“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado…”
(Salmo 37:25)

Uno de los temores más profundos en la vejez es el abandono. Pero el Dios que te sostuvo desde el vientre, promete también sostenerte hasta las canas (Isaías 46:4). Su promesa es firme: “No te dejaré ni te desampararé” (Deuteronomio 31:8).

Aplicación: En lugar de angustiarte por el mañana, recuerda quién ha sido tu proveedor y protector todos estos años. La vejez no es el final, es una etapa de confianza renovada.


III. Renueva tus fuerzas en Dios cada día

“Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior… se renueva de día en día”
(2 Corintios 4:16)

El cuerpo envejece, pero el alma se fortalece en la presencia de Dios. El valor y el propósito no terminan con la juventud. En Dios, aún en la vejez hay sueños que cumplir, sabiduría que compartir, almas que alcanzar.

Aplicación: No te rindas ni permitas que el cansancio robe tu esperanza. Dios no te ha quitado años, te está preparando para una nueva temporada de impacto y servicio.


IV. Ten asegurado tu destino eterno

“Pronto pasan [los años], y volamos”
(Salmo 90:10)

La muerte no es el final, sino el principio de la eternidad. ¿A dónde volaremos cuando llegue la hora? Cristo ya pagó el boleto en la cruz. Tener la seguridad de nuestra salvación es el mayor consuelo al enfrentar el ocaso de la vida.

Aplicación: Si aún no has entregado tu vida a Jesús, hazlo hoy. Que no llegue el momento de partir sin tener asegurado tu destino eterno.


Cuando los años nos alcancen, que nos encuentren firmes en la fe, llenos de gratitud, confiados en la provisión divina, y renovados cada día en la esperanza de la eternidad. La vida es breve, pero en Cristo es plena y con propósito hasta el último respiro.

“Y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7)

ORACIÓN: Señor amado, gracias por acompañarnos en cada etapa de nuestra vida. Hoy reconocemos que los años pueden desgastar nuestro cuerpo, pero no nuestra fe. Gracias por tu fidelidad constante, por tu cuidado amoroso desde el vientre hasta las canas. Ayúdanos a vivir con gratitud, a caminar cada día en tu fuerza y a confiar plenamente en tus promesas. Que cuando lleguen los días difíciles, podamos mirarte con esperanza y paz, sabiendo que tú nunca nos dejarás. Y si aún no te hemos recibido como Salvador, que hoy sea el día de nuestra decisión eterna. En el nombre de Jesús, amén.

EL CAMBIO QUE NUESTRA VIDA NECESITA

1 Pedro 3:10-12
«Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.»


Hay momentos en los que reconocemos que algo debe cambiar en nuestras vidas. Nos sentimos estancados, insatisfechos o frustrados, y lo primero que buscamos es mover cosas externas: cambiar de casa, de empleo, de pareja, de país… incluso de iglesia. Y aunque algunos de esos cambios pueden traer cierta novedad, la verdad es que muchas veces descubrimos que por dentro todo sigue igual. Tristeza, conflicto, ansiedad… ¿Qué está fallando?

La respuesta está en la Palabra de Dios. En este pasaje de 1 Pedro, el Señor nos muestra el tipo de cambio que realmente transforma nuestra vida. Un cambio que comienza en el corazón, no en el exterior.

1. Cambia tu actitud negativa hacia la vida… y hacia Dios

«Refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño» (v.10b)

No podemos esperar ver cosas buenas si constantemente hablamos con amargura y pesimismo. Dios nos dice que si queremos amar la vida y ver días buenos, debemos comenzar por refrenar nuestra lengua.

Muchos se quejan diciendo: “Dios no me oye”, “a nadie le importo”, “siempre me va mal”… pero esas palabras solo nos hunden más. A veces, no somos víctimas de las circunstancias, sino de nuestros propios pensamientos y palabras.

Dios quiere escucharte, ayudarte, levantarte. Él lo ha prometido:
👉 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré” (Isaías 41:10).

Hoy es el día para dejar atrás el lenguaje de derrota, y comenzar a declarar fe, esperanza y verdad.


2. Apártate del mal

«Apártese del mal» (v.11a)

¿Podemos vivir bien mientras seguimos haciendo lo malo? No. Muchos quieren cosechar bendición mientras siembran desobediencia, y eso no funciona. A veces, la raíz de nuestros problemas está en nuestras propias decisiones.

No se trata solo de orar o pedir ayuda, sino de actuar con sabiduría:
👉 “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20).

Frase: ¿Cómo pretendes volar si no te alejas de aquellos que te cortan las alas?

Es tiempo de alejarnos de lo que contamina nuestra vida: malas amistades, relaciones tóxicas, vicios, hábitos destructivos. El cambio que necesitas es también una decisión valiente: apártate del mal.


3. Haz el bien

«…y haga el bien» (v.11b)

No basta con dejar lo malo; Dios nos llama a sembrar lo bueno. Esta es una ley espiritual:
👉 “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7).

Muchos se esfuerzan por dejar malos hábitos, pero no dan el siguiente paso: empezar a sembrar bien. ¿Quieres un hogar restaurado? Comienza a ser un mejor padre, una madre amorosa, un esposo fiel. ¿Quieres mejores relaciones? Siembra servicio, comprensión, perdón.

Frase: No seas parte del problema. Sé parte de la solución.

Reflexiona:

  • ¿Estás en la fila de los que solo critican?
  • ¿O en la fila de los que se levantan a hacer lo bueno, aunque cueste?

4. Busca la paz y síguela

«Busque la paz, y sígala» (v.11c)

No hay cambio completo si seguimos cargando con resentimientos, con heridas abiertas, con odio o amargura. El verdadero cambio empieza cuando somos libres para perdonar y vivir en paz.

Dios nos llama a una paz real, no la que el mundo ofrece, sino la que viene del corazón de Jesús:
👉 “La paz os dejo, mi paz os doy… No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).
👉 “Soportaos unos a otros, y perdonaos unos a otros… como Cristo os perdonó” (Colosenses 3:13).

Hoy, busca esa paz. Persíguela. No dejes que el pasado dicte tu presente. Entrega a Dios tu corazón herido y permite que Él sane lo profundo.


¿De verdad quieres un cambio real? ¿Quieres amar la vida y ver días buenos?

Entonces no esperes más. No se trata de cambiar de ciudad ni de apariencia. El cambio comienza en el corazón. Hoy, el Señor te llama a:

✔ Refrenar tu lengua.
✔ Alejarte del mal.
✔ Sembrar lo bueno.
✔ Buscar la paz y seguirla.

Y sobre todo, te llama a entregarle tu vida a Él. Solo Cristo puede hacer nuevas todas las cosas.
👉 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

¡Este es el cambio que tu vida necesita! Y empieza hoy, en la presencia de Dios.

🙏 Oración

Señor amado, hoy reconozco que necesito un cambio real en mi vida. No quiero seguir dando vueltas en lo mismo, buscando soluciones externas mientras mi corazón sigue igual. Ayúdame a refrenar mi lengua, a apartarme del mal, a sembrar lo bueno y a buscar la paz que solo Tú puedes dar. Perdóname por las veces que he hablado con amargura, por las decisiones equivocadas que he tomado, y por cargar con resentimientos que solo Tú puedes sanar. Hoy me entrego a Ti con un corazón sincero. Transforma mi vida desde adentro hacia afuera. Hazme una nueva criatura. Que a partir de hoy, mis días sean guiados por tu verdad y tu amor. En el nombre poderoso de Jesús, amén.

DIOS TIENE MEJORES PLANES PARA TU VIDA

Isaías 42:1-3 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. 2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.


Si hoy se nos preguntara qué pensamos sobre nosotros mismos, ¿qué responderíamos? Tristemente, muchas veces los pensamientos que albergamos sobre nuestra vida son pensamientos negativos: de menosprecio, rechazo, enojo, reproche y frustración.

¿Pero por qué tenemos estos pensamientos negativos sobre nosotros? La respuesta puede ser que:

  • Hemos tomado decisiones equivocadas en el pasado.
  • Hemos dejado pasar oportunidades valiosas.
  • Hemos desperdiciado tiempo en cosas que no nos han edificado.
  • Confiamos en personas que nos fallaron y nos lastimaron.
  • Nos apartamos de los caminos de Dios y nuestra vida espiritual se ha enfriado.

Los versículos que hemos leído nos hablan de manera profética sobre el carácter del Mesías, nuestro Señor Jesús. Aquí encontramos dos elementos que podrían reflejar nuestra condición emocional y espiritual: la caña cascada y el pábilo que humea. Estos elementos, aunque parecen débiles e inútiles, nos muestran el corazón de Dios hacia nosotros.


I) La Caña Cascada

La caña era una planta común en los ríos de Israel, apreciada por su utilidad en la fabricación de instrumentos musicales y muebles. Sin embargo, cuando la caña se volvía cascada, es decir, quebrada y gastada, ya no servía para nada. Ya no emitía un buen sonido ni podía utilizarse para crear objetos valiosos. Era vista como inservible.

Quizás hoy te sientas como una caña cascada. Tal vez te sientes agotado, cansado de luchar, desgastado por las decisiones y errores del pasado. Te preguntas si aún puede salir algo bueno de tu vida. Sin embargo, la palabra de Dios nos asegura que Él no quebrará la caña cascada. Al contrario, Él tiene planes nuevos para ti, pensamientos de paz, y un futuro lleno de esperanza.

Jeremías 29:11 nos dice: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.»
Dios no te ha abandonado. A pesar de los errores y sufrimientos, Él cumplirá su propósito en tu vida (Salmo 138:8).


II) El Pábilo Que Humea

El pábilo era una mecha utilizada para iluminar las lámparas de aceite. Cuando se quedaba sin aceite, ya no emitía luz, solo humo, y lo común era apagarlo y reemplazarlo. Tal vez alguna vez fuiste una llama ardiente para Dios: tu vida espiritual estaba llena de pasión, servías con todo tu corazón, compartías el evangelio, adorabas y amabas al Señor. Pero, con el tiempo, el fuego se apagó, y hoy te encuentras como un pábilo que humea, con la sensación de que ya no hay vida en ti.

Quizás piensas que tu primer amor con Dios se ha perdido, que nunca volverás a sentir esa pasión. Pero Dios no apagará el pábilo que humea. Él restaurará tu fuego espiritual, te dará nuevas fuerzas a través del Espíritu Santo, y te ungirá con aceite fresco (Salmo 92:10). Dios quiere avivar el fuego del don que Él ha puesto en tu vida (2 Timoteo 1:6).


Dios tiene planes mejores para tu vida. Sus pensamientos hacia ti son buenos, y Él quiere hacer realidad esos planes, pero para ello es necesario que nos acerquemos a Él. La invitación es clara: Buscadme, y viviréis (Amos 5:4).

Dios no te ha olvidado. Él tiene una nueva oportunidad para ti. Aunque te sientas como una caña cascada o un pábilo que humea, Él te sostiene, te restaura y te da un futuro lleno de esperanza. ¡Acércate a Él hoy y permite que Él obre lo mejor en tu vida!


Oración :

Señor, gracias por tu amor inmenso y tu misericordia. Hoy te pido que sanes las heridas de mi corazón y me restaures como solo Tú sabes hacerlo. Aunque a veces me siento agotado y sin fuerzas, confío en que tienes planes mejores para mi vida. Dame fuerzas para seguir adelante, y aviva en mí el fuego de tu Espíritu. Ayúdame a acercarme más a Ti y a vivir en el propósito que Tú has preparado para mí. En el nombre de Jesús, amén.

LAS BENDICIONES DE LAS PRUEBAS

Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. 12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; Pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia.Texto Bíblico: Salmo 66:10-12

Las pruebas que Dios permite en nuestra vida nunca son sin propósito. Él es un Dios de planes perfectos y todo lo que hace es bueno y provechoso para nuestro crecimiento espiritual.

Dios no necesita probarnos para conocernos, pues Él ya conoce lo más profundo de nuestro corazón (Jeremías 17:9-10). Sin embargo, somos nosotros quienes necesitamos darnos cuenta de nuestra verdadera condición espiritual. Muchas veces creemos estar firmes, pero las pruebas nos muestran cuán dependientes somos de Dios y nos ayudan a crecer en fe.

¿Cuales son las Bendiciones que Traen las Pruebas?

1. Nos purifican como la plata

«Nos ensayaste como se afina la plata.» (Salmo 66:10)

Así como el platero refina la plata con fuego, Dios usa las pruebas para purificarnos (Malaquías 3:3). En este proceso, Él nunca nos deja solos; sus ojos están sobre nosotros, asegurándose de que no seamos destruidos, sino transformados. La prueba tiene un propósito: reflejar la imagen de Cristo en nuestra vida.

2. Nos enseñan a depender de Jesús

«Nos metiste en la red.» (Salmo 66:11)

Dios permite que pasemos por situaciones en las que no vemos salida, para que entendamos que solo Jesús es la puerta de salvación (Juan 10:9). Las pruebas nos llevan a reconocer que sin Él nada podemos hacer.

3. Nos acercan a Su descanso

«Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.» (Salmo 66:11)

Las cargas que enfrentamos en la vida nos enseñan a acudir a Cristo, quien nos invita a dejar nuestras cargas en Él y recibir Su paz (Mateo 11:28). Muchas veces, si no fuera por la aflicción, no buscaríamos la presencia de Dios.

4. Quebrantan nuestro orgullo y nos enseñan humildad

«Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza.» (Salmo 66:12)

Dios usa a personas y situaciones para humillarnos y enseñarnos a depender de Él. Nos recuerda que la soberbia nos aleja de Su gracia, pero la humildad nos acerca a Su favor.

5. Nos llevan a la victoria y a la abundancia de Dios

«Pasamos por el fuego y por el agua, pero nos sacaste a abundancia.» (Salmo 66:12)

Las pruebas pueden ser difíciles, pero no son el final de la historia. Dios promete que, aunque pasemos por el fuego o las aguas turbulentas, Él estará con nosotros (Isaías 43:1-2). Después de la prueba, experimentamos Su fidelidad y la abundancia de Su amor y misericordia.

Las pruebas no son castigos, sino herramientas en las manos de Dios para moldearnos, acercarnos a Él y hacernos más fuertes en la fe. Aunque en el momento puedan parecer difíciles, al final siempre veremos Su gloria manifestada en nuestra vida.

Oración

Señor, gracias porque en medio de las pruebas estás obrando en mi vida. Ayúdame a confiar en que cada dificultad tiene un propósito y que nunca me dejarás solo. Purifica mi corazón, enséñame a depender de Ti y fortaléceme en la fe. Que en cada prueba pueda ver Tu amor y Tu fidelidad. En el nombre de Jesús, amén.

EL INCREIBLE AMOR DE DIOS

El amor de Dios es eterno, incondicional, paciente y transformador. A diferencia del amor humano, que a menudo falla, el amor de Dios nunca se acaba. Él nos edifica, nos restaura y hace que nuestras vidas den frutos. Descubre cómo este amor maravilloso puede cambiar tu vida para siempre.


Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Jeremías 31:3-5

En esta semana, en muchos países se celebra el día del “amor y la amistad”. Es un momento en el que las personas intercambian regalos, comparten cenas y buscan pasar tiempo especial con quienes aman. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿realmente conocen el verdadero amor quienes celebran este día? Es probable que muchos solo hayan experimentado el amor humano, como el de un novio, un amigo o una amiga, pero nunca hayan conocido el amor más grande y maravilloso: el amor de Dios.

Hoy reflexionaremos sobre este amor incomparable, el amor de nuestro Dios, y descubriremos sus características únicas que lo hacen tan especial.


I) El Amor de Dios es Eterno e Incondicional (Jeremías 31:3a)

Es común escuchar promesas de amor eterno, como aquellas que muchas parejas se hacen en fechas especiales. Sin embargo, con el tiempo, esas palabras a menudo se desvanecen. Parejas que juraron amarse para siempre hoy están separadas. Pero el amor de Dios es diferente. Su amor no es como el nuestro; es eterno y no depende de nuestras acciones. Él nunca nos dejará de amar, sin importar lo que hagamos.

La Biblia nos asegura que nada puede separarnos del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Ni nuestros errores, ni nuestros pecados, ni ninguna circunstancia pueden hacer que Él deje de amarnos. Su amor es incondicional, un regalo que no merecemos pero que Él nos ofrece generosamente.


II) El Amor de Dios es Paciente y Misericordioso (Jeremías 31:3b)

En las relaciones humanas, es común escuchar frases como: “Me cansé de esperar que cambiaras”. Muchas veces, las personas se dan por vencidas ante los errores o defectos de otros. Pero el amor de Dios es diferente. Él no se cansa de nosotros. En lugar de abandonarnos, nos extiende su misericordia una y otra vez.

La palabra “prolongar” tiene un significado profundo: significa hacer que algo dure más tiempo o se extienda. Dios prolonga su misericordia hacia nosotros porque no quiere que nos perdamos. Él nos busca cada día, nos llama a volver a Él, a pesar de nuestros pecados y de lo lejos que podamos estar de sus caminos (2 Pedro 3:9). Sin embargo, es importante recordar que su paciencia tiene un límite. Si ignoramos su llamado, llegará un día en que será demasiado tarde (Romanos 10:21; Apocalipsis 20:15).


III) El Amor de Dios nos Edifica (Jeremías 31:4)

El amor humano a veces puede ser destructivo. Hay quienes dicen amarnos, pero con sus acciones, infidelidades o maltratos, destruyen nuestra vida. Otros buscan solo un momento de placer, dejando corazones rotos y vidas en ruinas. Pero el amor de Dios no es así. Su amor edifica, no destruye.

Dios es experto en reconstruir lo que está en ruinas. Él toma nuestras vidas destrozadas y las transforma en algo hermoso (Isaías 44:26). Además, Jesús nos prometió que está preparando un lugar para nosotros en su reino (Juan 14:2). Su amor no solo nos restaura, sino que también nos prepara un futuro glorioso.


IV) El Amor de Dios nos Hace Fructificar (Jeremías 31:5)

Algunas relaciones son tan tóxicas que secan el alma. El maltrato, los celos, las burlas y el menosprecio pueden convertir el corazón en un desierto. Pero el amor de Dios es vida. Él siembra en nosotros semillas de gozo, esperanza y paz, para que demos frutos agradables para Él.

No importa cuán seca o marchita esté tu vida, el amor de Dios puede renovarte. Como dice Isaías 35:1, el desierto se alegrará y florecerá como la rosa. Dios tiene el poder de transformar tu vida y hacerla fructífera.


El amor de Dios es eterno, incondicional, paciente, misericordioso, edificante y transformador. Es un amor que no se compara con nada en este mundo. Mientras el amor humano puede fallar, el amor de Dios permanece para siempre. Hoy, Él te extiende su amor y te invita a recibirlo. ¿Aceptarás este regalo maravilloso?


Oración

Padre celestial, gracias por tu amor eterno e incondicional. Gracias porque, a pesar de nuestros errores, nunca nos abandonas y siempre nos buscas con paciencia y misericordia. Reconocemos que tu amor nos edifica y nos transforma, haciendo que nuestras vidas den frutos agradables a ti. Hoy te pedimos que nos ayudes a comprender la profundidad de tu amor y a compartirlo con quienes nos rodean. Renueva nuestro corazón y guíanos siempre por tus caminos. En el nombre de Jesús, amén.

TRES CLAVES PARA RESTAURAR LA UNIDAD EN TU FAMILIA.

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz;Y por ello te vendrá bien. Job 22:21

Hoy en día, muchas familias enfrentan rupturas en la relación matrimonial o en la comunicación entre padres e hijos. Sin embargo, cuando llega el momento de buscar restauración, muchas veces no sabemos por dónde comenzar.

La buena noticia es que la Biblia nos da principios claros para la sanidad familiar. En Job 22:21 encontramos tres factores esenciales para restaurar la unidad en nuestro hogar con la ayuda de Dios.

1. La distancia: «Vuelve»

Lo primero que debemos evaluar es nuestra relación con Dios. Muchas crisis familiares tienen su raíz en un distanciamiento espiritual. No se trata solo de asistir a la iglesia, sino de evaluar el estado de nuestro corazón. ¿Hemos dejado nuestra vida devocional? ¿Hemos cambiado nuestras prioridades? (Mateo 15:8, Apocalipsis 2:4).

Además, el distanciamiento puede estar presente en la familia misma. La falta de comunicación, la ausencia de tiempo de calidad y el enfriamiento de la relación entre cónyuges e hijos son señales de que es momento de acortar la distancia. Dios nos llama a volver a Él y a fortalecer los lazos familiares con amor y dedicación.

2. El tiempo: «Ahora»

Muchas veces dejamos lo importante para después. Sabemos que debemos hablar con nuestros hijos sobre sus amistades, sus actitudes o sus decisiones, pero lo postergamos. Reconocemos que es necesario reorganizar las finanzas del hogar con nuestro cónyuge, pero nunca encontramos el momento.

Dios nos llama a actuar hoy. En Isaías 1:18 y Hebreos 4:7 vemos que el llamado de Dios no es para el futuro, sino para el presente. La restauración familiar comienza cuando tomamos la decisión de dar el primer paso sin más excusas ni postergaciones.

3. La actitud: «En amistad»

La restauración requiere una transformación en nuestra actitud. No podemos sanar relaciones familiares si seguimos actuando con orgullo, altanería o reproches. Dios no solo quiere hacer un milagro en nuestra familia, sino que anhela una relación cercana con nosotros.

Así como buscamos restaurar nuestra amistad con Dios, también debemos esforzarnos por restaurar la relación con nuestra familia. Los mejores amigos que tenemos en la vida son Dios y nuestra familia. Volvamos a ellos con un corazón humilde y dispuesto a perdonar y a amar.

La restauración de nuestra familia no es un proceso automático, pero comienza cuando decidimos volver a Dios, dar el paso hoy y cambiar nuestra actitud. Dios está listo para obrar en nuestra vida familiar, pero debemos permitirle trabajar en nuestro corazón primero. No posterguemos más el proceso de sanidad; tomemos hoy la decisión de restaurar nuestra familia con la ayuda del Señor.

Oración final

Señor, hoy reconozco que mi familia necesita ser restaurada y que solo en Ti puedo encontrar la guía y la fortaleza para lograrlo. Ayúdame a volver a Ti con todo mi corazón, a tomar decisiones firmes hoy y a cambiar mi actitud para reflejar Tu amor en mi hogar. Restaura mi familia y enséñanos a vivir en unidad y armonía. En el nombre de Jesús, amén.

¿QUIERES ADQUIRIR LA SERIE COMPLETA DE BOSQUEJOS PARA LA FAMILIA? DALE CLICK AQUI : https://payhip.com/b/Boigm

ESPINAS EN EL HOGAR: ACTITUDES QUE DAÑAN A NUESTRA FAMILIA.

Pasé junto al campo del hombre perezoso, Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; 31 Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, Ortigas habían ya cubierto su faz, Y su cerca de piedra estaba ya destruida. 32 Miré, y lo puse en mi corazón; Lo vi, y tomé consejo. Proverbios 24:30-32

Al pasar junto a un campo descuidado, el sabio observó cómo los espinos y ortigas habían cubierto la tierra y cómo la cerca estaba derrumbada. Su reflexión nos deja una gran lección: cuando no cuidamos lo que Dios nos ha dado, el descuido traerá espinas que dañarán nuestro entorno.

Esto no solo aplica al campo de un agricultor, sino también a nuestro hogar y familia. Si no cultivamos el amor, el respeto y la paciencia, pronto crecerán espinas en nuestra relación con nuestro cónyuge e hijos.

Espinas que lastiman a nuestra familia

🔹 Expectativas inalcanzables y falta de gratitud
A veces exigimos perfección de nuestra familia, sin reconocer sus esfuerzos. En lugar de alentar y valorar, solo señalamos errores. Dios nos trata con amor y comprensión, y espera que hagamos lo mismo con los nuestros. (Salmo 103:13-14)

🔹 Palabras sarcásticas y hirientes
El sarcasmo puede parecer inofensivo, pero sus heridas pueden marcar profundamente el corazón de un hijo o cónyuge. Mical menospreció a David con sus palabras, y muchos hogares están llenos de comentarios que humillan en lugar de edificar. (2 Samuel 6:20)

🔹 Celos desmedidos y desconfianza
Cuando la desconfianza gobierna una relación, el amor se asfixia. Dios nos enseña que el amor verdadero no es impulsado por el miedo, sino por la confianza. (Ezequiel 16:37-38)

Si permitimos que estas espinas crezcan en nuestra familia, el daño será difícil de reparar. La mejor solución es arrancarlas antes de que lastimen el corazón de quienes amamos. Dios nos llama a arar nuestra tierra y no sembrar entre espinos. (Jeremías 4:3)

Oración:

Señor, ayúdame a cuidar mi hogar y a arrancar cualquier espina que pueda herir a mi familia. Llena mi corazón de amor, paciencia y gratitud para edificar a los que amo. Que mis palabras y acciones reflejen tu gracia y misericordia. Amén.