Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.1 Corintios 13:13
El apóstol Pablo, en 1 Corintios 13:13, nos recuerda que, aunque la fe y la esperanza son esenciales, el amor es el mayor de todos. Sin amor, nuestras acciones, nuestras palabras y nuestras oraciones pierden su verdadero valor. El amor es el fundamento sobre el cual se construyen nuestras relaciones con Dios, con los demás y con nosotros mismos.
¿QUE DEBEMOS HACER CON EL AMOR?
Debemos Amar a Dios con todo el corazón
Amar a Dios no es solo un sentimiento, es una entrega completa. Es obedecer su Palabra, amar su presencia y buscar agradarlo en todo. Cuando le amamos, nos sometemos a su voluntad y experimentamos paz, porque sabemos que «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28). Amarle es también reconocer que Él es la fuente de toda bendición y depender de su guía en cada paso que damos.
Debemos Amar a nuestro prójimo
La Biblia nos enseña que no podemos decir que amamos a Dios si no amamos a nuestro prójimo (1 Juan 4:20). Amar a quienes nos rodean, incluso a aquellos que nos tratan mal, es una muestra de que el amor de Dios está en nosotros. Jesús nos enseñó a poner en práctica la regla de oro: tratar a los demás como quisiéramos ser tratados (Mateo 7:12). El amor es lo que puede transformar relaciones rotas, sanar heridas y traer paz donde antes había conflicto.
Debemos Amarnos a nosotros mismos
Finalmente, para poder amar a los demás de manera saludable, es necesario que aprendamos a amarnos a nosotros mismos. Amarnos no significa ser egoístas, sino valorarnos como hijos de Dios, hechos a su imagen. Es aceptar nuestro valor, cuidar de nuestra salud física y emocional, y alejarnos de todo lo que no nos edifica. Al aprender a perdonarnos y a valorarnos, podemos vivir con paz interior y estar en condiciones de extender ese amor a los demás.
El amor es el motor que nos impulsa a vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Nos fortalece, nos transforma, y nos permite experimentar la plenitud de la vida que Él tiene para nosotros.
Oración:
Señor, ayúdame a caminar cada día en amor. Que mi corazón esté lleno de tu amor para que pueda obedecerte y amar a los demás como tú lo mandas. Enséñame a valorarme, a perdonarme, y a ser un reflejo de tu amor en todo lo que hago. Que tu amor transforme mi vida, mis relaciones, y mi caminar contigo. Amén.