GUIA A TU FAMILIA HACIA DIOS

«Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.»

Salmo 81:10-12

El Salmo 81:10-12 nos recuerda la bondad y fidelidad de Dios hacia su pueblo, pero también señala la triste realidad de aquellos que se apartan de Él. En medio de las bendiciones y el amor divino, es fácil perder de vista la importancia de permanecer en los caminos del Señor. Sin embargo, la decisión de apartarse de Dios tiene graves consecuencias, tanto para nosotros como para nuestra familia.

Hoy, consideremos la advertencia del Salmo 81:10-12 y reflexionemos sobre la importancia de mantenernos cerca de Dios y guiar a nuestra familia en sus caminos.

Dios nos recuerda que Él es nuestro Dios y nos ha rescatado de la esclavitud, guiándonos a través de las dificultades y bendiciéndonos abundantemente. Sin embargo, a menudo nos alejamos de Él, ignorando su voz y siguiendo nuestros propios deseos. Esto nos lleva a un camino de dureza de corazón, donde nos apartamos de la fuente de vida y nos sumergimos en nuestras propias decisiones.

Es crucial entender que la decisión de apartarnos de Dios y alejar a nuestra familia de sus caminos es nuestra responsabilidad. No podemos culpar a otros por nuestras decisiones. Es importante reconocer que alejarse de Dios es la peor elección que podemos hacer, ya que nos sumerge en un vacío espiritual y nos lleva a buscar satisfacción en fuentes que solo nos dejarán vacíos y desolados.

Sin embargo, hay esperanza. Dios nos llama a volver a Él con humildad y arrepentimiento. Debemos escudriñar nuestros corazones y buscar al Señor con sinceridad, levantando nuestras manos y corazones hacia Él en adoración y rendición.

Oración: Padre celestial, te agradecemos por tu amor y fidelidad hacia nosotros y nuestra familia. Perdónanos por las veces que hemos ignorado tu voz y nos hemos apartado de tus caminos. Ayúdanos a volver a ti con humildad y arrepentimiento, buscando tu guía y dirección en todas las áreas de nuestras vidas. Que nuestras acciones y decisiones reflejen tu voluntad y nos acerquen más a ti cada día. En el nombre de Jesús, amén.

Pasos para un futuro de bendición


«¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.»

Isaias 44:7

En ocasiones, nos asalta la curiosidad por vislumbrar el futuro, conocer lo que nos depara en los próximos años o décadas. Pero ¿te has detenido a pensar qué revelaría una mirada al futuro sobre tu vida y la de tu familia?

Imagina encontrarte con una vejez solitaria y desprovista de la compañía de tus seres queridos. ¿Qué emociones surgirían al ver a tu cónyuge alejado a causa de tu propia amargura y falta de amor? O peor aún, contemplar a tus hijos sumidos en un camino de desviación y resentimiento, ¿cómo enfrentarías ese desenlace?

Si Dios te concediera el privilegio de observar tu futuro, ¿qué acciones tomarías hoy para evitar un desenlace adverso?

Frase para Reflexionar:

«No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero hoy puedes comenzar donde estás y cambiar el final.»

Pasos para un Futuro de Bendición:

1. Busquemos Más de Dios: Reconoce que solo en Dios encontrarás la guía y la protección necesarias para tu futuro. Pon tu fe y esperanza en Él, buscando su reino y su justicia como prioridad en tu vida.

2. Siembra lo Bueno: Del mismo modo que una semilla produce una abundante cosecha, siembra amor, respeto y dedicación en tus relaciones familiares. Cultiva un ambiente de amor y unidad en tu hogar, depositando tiempo y atención en tus seres queridos.

3. Cuida tu Salud: Reconoce que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, por lo tanto, cuida tu salud física y emocional. Aprende a manejar el estrés, cultiva relaciones saludables y no dudes en buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

Enfrentar el futuro con sabiduría y confianza en Dios nos asegura un camino de bendición y esperanza para nosotros y nuestra familia.