CINCO RAZONES PARA DAR GRACIAS

Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos. Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las Cosas. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma. Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Porque han oído los dichos de tu boca.Y cantarán de los caminos de Jehová, Porque la gloria de Jehová es grande. Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Salmo 138:1-8

El agradecimiento debería ser parte esencial de la vida cristiana, no reservado a ocasiones especiales, sino una expresión diaria de gratitud hacia Dios. En Salmo 138, David, un hombre conforme al corazón de Dios, nos recuerda cómo debemos agradecer a Dios por su favor y cuidado constante. A través de esta reflexión, veremos cinco razones poderosas para dar gracias a Dios, incluso cuando la vida se torna difícil.

Porque Dios nos responde cuando clamamos (v. 3)
En momentos de necesidad, hemos experimentado decepciones humanas: promesas vacías, indiferencia o ayuda interesada. Pero cuando clamamos al Señor, Él responde con amor y poder. Su ayuda no depende de condiciones ni intereses, sino de su gracia infinita.

Porque Dios nos atiende con amor (v. 6)
El mundo puede rechazar, ignorar o despreciar, pero Dios siempre tiene tiempo para nosotros. Aun siendo pequeños ante su grandeza, Él atiende nuestra necesidad, mostrando su cuidado hacia los humildes. Este amor incondicional merece nuestra gratitud.

Porque Dios nos anima en medio de la angustia (v. 7a)
En tiempos de dolor, las personas pueden ofrecer ayuda externa, pero solo Dios puede fortalecer el corazón. Su aliento nos da fuerzas para seguir adelante, levantándonos cuando creemos que todo está perdido.

Porque Dios nos defiende y pelea por nosotros (v. 7b)
Dios no solo nos protege del enemigo, sino que extiende su mano poderosa para luchar a nuestro favor. Cuando el enemigo parece invencible, recordemos que tenemos a un defensor fiel que nunca pierde una batalla.

Porque Dios cumplirá sus buenos propósitos en nosotros (v. 8)
Aunque las circunstancias parezcan adversas, Dios está trabajando para cumplir su obra en nuestras vidas. Podemos agradecer con confianza porque el que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará (Filipenses 1:6).

Estas cinco razones nos muestran que, aun en los momentos más difíciles, tenemos mucho por qué agradecer. Como dice 1 Tesalonicenses 5:18, dar gracias en todo es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Al hacerlo, no solo reconocemos sus bendiciones, sino que fortalecemos nuestra fe y nuestra relación con Él.

Oración: Señor, gracias por tu fidelidad y amor constante. Gracias porque escuchas nuestro clamor, nos animas en la angustia, peleas por nosotros y cumples tus propósitos en nuestras vidas. Ayúdanos a vivir con un corazón agradecido, reconociendo tus bondades cada día. Te alabamos y te glorificamos por todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús. Amén.

¿POR QUÉ DIOS PERMITE EL SUFRIMIENTO?

«Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.» (Job 5:7)

El sufrimiento es una realidad en la vida de cada ser humano. A menudo nos preguntamos: «Si Dios es amoroso y misericordioso, ¿por qué permite que suframos?» Esta es una pregunta legítima, y la Biblia nos ofrece respuestas que nos llenan de esperanza.

La clave está en comprender que Dios, en Su infinita sabiduría y amor, permite el sufrimiento con propósitos específicos y buenos para nuestras vidas. Como Viktor Frankl, un sobreviviente del Holocausto, lo expresó: la desesperanza nace del sufrimiento sin propósito. Pero cuando encontramos un propósito en nuestro dolor, la desesperanza se desvanece, y la fe en Dios se fortalece.

¿Cuales son algunos de esos propósitos de Dios en nuestro sufrimiento?

1. El Sufrimiento Prueba Nuestra Fe Dios usa las pruebas para refinar nuestra fe, tal como el oro se purifica en el fuego (1 Pedro 1:6-7). Es en medio del sufrimiento que realmente descubrimos en quién hemos puesto nuestra confianza. ¿Nuestra fe es auténtica? ¿Estamos dispuestos a confiar en Dios incluso en las tormentas de la vida?

2. El Sufrimiento Nos Enseña Paciencia La paciencia es un fruto del Espíritu que se cultiva en medio de las pruebas (Romanos 5:3). Cuando nos encontramos en situaciones que no podemos cambiar, aprendemos a esperar en Dios, confiando en Su tiempo perfecto. Esta paciencia nos lleva a experimentar la respuesta de Dios en nuestras vidas.

3. El Sufrimiento Nos Permite Experimentar la Fuerza y el Consuelo de Dios Es en nuestra debilidad que la fuerza de Dios se hace evidente (2 Corintios 12:10). A través del sufrimiento, aprendemos a depender completamente de Su poder y consuelo. Cuando reconocemos nuestra debilidad, permitimos que Dios se manifieste poderosamente en nosotros.

Dios nunca nos deja solos en nuestras pruebas. Sus brazos están siempre abiertos para ofrecernos consuelo y fortaleza. Y al experimentar Su consuelo, también nos capacita para consolar a otros que atraviesan dificultades similares (2 Corintios 1:3-4).

Reflexión Final: El sufrimiento no es una señal de abandono por parte de Dios. Al contrario, es una herramienta que Él utiliza para moldearnos, fortalecernos y acercarnos más a Su corazón. En medio de la prueba, aférrate a la promesa de que «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28). Dios tiene un propósito, y ese propósito es siempre para nuestro bien y Su gloria.