Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4 Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. 6 Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.
1 Samuel 30:3-6
Frase: Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena. Lo difícil es cuando tenemos que enfrentar nuestra propia desdicha, nuestro propio sufrimiento, nuestra propia dificultad.
Frase: En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible. Dios nos permite comprender que en Él tenemos la fortaleza para enfrentar cualquier situación de nuestra vida.
Frase: La fortaleza crece en proporción a la carga. Si tu dificultad es grande, así será la fortaleza que Dios pondrá en tu vida para que la puedas enfrentar.
En el texto de esta noche, vemos un momento muy crítico en la vida de David cuando aún no era rey sobre Israel.
reflexionemos en La Situación de David
David estaba sufriendo:
Ataque de sus enemigos (vs. 1)
Pérdida (vs. 2)
Desconsuelo total (vs. 3-4)
Angustia (vs. 6a)
Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados con lo que David estaba sufriendo en ese momento. Quizás también estamos enfrentando ataques, pérdidas, desconsuelo y angustia en nuestra propia vida.
David tuvo que tomar una decisión: rendirse y darlo todo por perdido, seguir llorando y lamentándose, o fortalecerse en Jehová su Dios (vs. 6b).
En este momento de dificultad que posiblemente estás viviendo, es importante comprender lo que David seguramente entendió: nada cambiará solo lamentándote.
Tenemos que tomar la sabia decisión que tomó David: fortalecernos en nuestro Dios.
¿Cómo Podemos Fortalecernos en Dios?
ALEJANDO NUESTROS PENSAMIENTOS DEL PROBLEMA Y MEDITANDO EN LAS PROMESAS DEL SEÑOR (Isaías 26:3-4).
Toda montaña muy alta se ve pequeña cuando estamos lejos de ella. Del mismo modo, cuanto más cerca estemos del problema, lo veremos más grande de lo que realmente es.
Nos sentimos angustiados cuando pasamos todo el día meditando en el problema. Satanás hace que lo veamos gigante.
Cuando nuestros pensamientos están en la fidelidad, el poder y las promesas de Dios, nos daremos cuenta de que Dios es más grande que nuestro problema y que en Él siempre hay esperanza para nosotros.
COMPRENDIENDO QUE DIOS SIEMPRE TIENE EL CONTROL Y LA ÚLTIMA PALABRA (Salmos 11:3-4).
Debemos estar confiados en que, pase lo que pase en nuestra vida, el Señor siempre está en el trono. Él es Rey, Él tiene la última palabra y el control. Todo sigue dependiendo de su voluntad.
La mayor fortaleza radica en que quien está en el trono es nuestro Padre. Podemos entrar libremente ante su trono para encontrar socorro en nuestras dificultades (Hebreos 4:16).
RECONOCIENDO NUESTRA DEBILIDAD (2 Corintios 12:9-10).
En el mundo natural, nadie quiere reconocer su debilidad o falta de fortaleza. Pero en el reino de Dios es lo contrario: reconocer nuestra debilidad nos permite experimentar la fortaleza de Dios en nuestra vida.
Solo cuando reconocemos que no tenemos fuerza, podemos recibir la fortaleza de Dios en nosotros (Isaías 40:29-31).
Conclusión
Enfrentar nuestras dificultades con la fortaleza de Dios nos permite superar cualquier adversidad. Sigamos el ejemplo de David y busquemos fortalecernos en el Señor, confiando en sus promesas, su control y reconociendo nuestra necesidad de su fuerza en nuestras vidas.