A MITAD DEL CAMINO… ¡GRACIAS, SEÑOR!

📖 Colosenses 3:15 – “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”


UNA PAUSA PARA MIRAR ATRÁS… Y DAR GRACIAS

El calendario nos habla con claridad: hemos llegado a la mitad del año. Y aunque la rutina nos empuje hacia adelante, el corazón sensible al Espíritu hace una pausa y levanta los ojos al cielo. ¿Qué ves al mirar estos seis meses que han pasado? ¿Batallas, luchas, momentos difíciles? Probablemente sí. Pero si miras con los ojos de la fe, también verás algo más: la fidelidad de Dios acompañándote en cada paso.

La gratitud no es solo una emoción, es una convicción. Es la respuesta del alma que sabe que todo lo que ha vivido no lo ha atravesado solo. Que cada provisión, cada sanidad, cada día de vida, ha sido un regalo del cielo.


💡¿Cómo luce un corazón verdaderamente agradecido?

1️⃣ Un corazón agradecido permanece firme

Jesús les preguntó a sus discípulos si también querían irse. Pedro respondió con una de las frases más poderosas de los Evangelios: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
El que es agradecido no abandona a quien le dio vida, no se va cuando vienen las tormentas. La gratitud verdadera se convierte en lealtad y permanencia.

📌 ¿Has visto la mano de Dios este año? No lo olvides. Quédate con Él.


2️⃣ Un corazón agradecido no da lo mínimo, da lo mejor

María derramó un perfume costoso a los pies de Jesús (Juan 12:3). No buscó lo común, entregó lo especial, lo reservado para lo más sagrado.

El que está agradecido no se conforma con solo cantar, quiere adorar de verdad. No solo sirve, sirve con excelencia. No solo viene a la iglesia, viene con gozo, con propósito, con un corazón lleno de honra.

📌 La gratitud te lleva a dar lo mejor que tienes, no lo que te sobra.


3️⃣ Un corazón agradecido obedece

La mujer sorprendida en adulterio no recibió condena, sino misericordia (Juan 8:11). Pero Jesús le dijo: “Vete, y no peques más.”
La obediencia es una forma suprema de gratitud. Quien sabe lo que Dios ha hecho por él, ya no quiere vivir para sí mismo, sino para agradar a Aquel que le salvó.

📌 Obedece aunque cueste. Perdona, espera, deja ir lo que Dios te pide… y hazlo como un “Gracias” sincero al cielo.


Reflexión final: ¿Y tú? ¿Eres verdaderamente agradecido?

Hoy no es solo un día más. Es un punto de inflexión.
Estás justo en la mitad del año… y es el momento perfecto para levantar un altar de gratitud, para decir: “Señor, gracias por lo que hiciste, gracias por lo que haces, y gracias por lo que harás.”

CINCO RAZONES PARA DAR GRACIAS

Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos. Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las Cosas. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma. Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Porque han oído los dichos de tu boca.Y cantarán de los caminos de Jehová, Porque la gloria de Jehová es grande. Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Salmo 138:1-8

El agradecimiento debería ser parte esencial de la vida cristiana, no reservado a ocasiones especiales, sino una expresión diaria de gratitud hacia Dios. En Salmo 138, David, un hombre conforme al corazón de Dios, nos recuerda cómo debemos agradecer a Dios por su favor y cuidado constante. A través de esta reflexión, veremos cinco razones poderosas para dar gracias a Dios, incluso cuando la vida se torna difícil.

Porque Dios nos responde cuando clamamos (v. 3)
En momentos de necesidad, hemos experimentado decepciones humanas: promesas vacías, indiferencia o ayuda interesada. Pero cuando clamamos al Señor, Él responde con amor y poder. Su ayuda no depende de condiciones ni intereses, sino de su gracia infinita.

Porque Dios nos atiende con amor (v. 6)
El mundo puede rechazar, ignorar o despreciar, pero Dios siempre tiene tiempo para nosotros. Aun siendo pequeños ante su grandeza, Él atiende nuestra necesidad, mostrando su cuidado hacia los humildes. Este amor incondicional merece nuestra gratitud.

Porque Dios nos anima en medio de la angustia (v. 7a)
En tiempos de dolor, las personas pueden ofrecer ayuda externa, pero solo Dios puede fortalecer el corazón. Su aliento nos da fuerzas para seguir adelante, levantándonos cuando creemos que todo está perdido.

Porque Dios nos defiende y pelea por nosotros (v. 7b)
Dios no solo nos protege del enemigo, sino que extiende su mano poderosa para luchar a nuestro favor. Cuando el enemigo parece invencible, recordemos que tenemos a un defensor fiel que nunca pierde una batalla.

Porque Dios cumplirá sus buenos propósitos en nosotros (v. 8)
Aunque las circunstancias parezcan adversas, Dios está trabajando para cumplir su obra en nuestras vidas. Podemos agradecer con confianza porque el que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará (Filipenses 1:6).

Estas cinco razones nos muestran que, aun en los momentos más difíciles, tenemos mucho por qué agradecer. Como dice 1 Tesalonicenses 5:18, dar gracias en todo es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Al hacerlo, no solo reconocemos sus bendiciones, sino que fortalecemos nuestra fe y nuestra relación con Él.

Oración: Señor, gracias por tu fidelidad y amor constante. Gracias porque escuchas nuestro clamor, nos animas en la angustia, peleas por nosotros y cumples tus propósitos en nuestras vidas. Ayúdanos a vivir con un corazón agradecido, reconociendo tus bondades cada día. Te alabamos y te glorificamos por todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús. Amén.