DESENMASCARANDO AL ENEMIGO DE NUESTRA FAMILIA.

«¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?»

Santiago 4:1

Con toda seguridad, si alguien nos pregunta quién es el enemigo de nuestra familia, la mayoría de cristianos responderemos: ¡Satanás! Es una realidad que Satanás es el enemigo espiritual que todos los cristianos tenemos. Pero debemos comprender que Satanás no puede tocar nuestra familia si Dios no se lo permite (Job 1:7-11). Por lo tanto, señalar a Satanás como el único causante de los problemas familiares es evadir nuestra propia responsabilidad.

La causa principal de los conflictos familiares no es principalmente Satanás, sino nuestras propias pasiones. Santiago 4:1 nos lo recuerda claramente: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?»

De diferentes maneras, el enemigo de nuestra familia es nuestra falta de lealtad y fidelidad (Malaquías 2:13-15), nuestro desorden en el manejo de las finanzas (Hageo 1:6), y nuestro mal carácter y maltrato hacia nuestros seres queridos (Proverbios 29:22).

Es crucial reconocer que la deslealtad, el desorden financiero y el maltrato no son solo síntomas de problemas externos, sino manifestaciones de lo que hay en nuestro interior (Mateo 12:34).

Oración Final:

Padre celestial, te pedimos que nos ayudes a reconocer y superar los enemigos internos que amenazan la paz y la armonía en nuestras familias. Que tu amor y tu gracia guíen nuestros corazones y acciones, y que podamos edificar relaciones familiares basadas en la fidelidad, el amor y la compasión. Confiamos en tu poder transformador para restaurar y fortalecer nuestros hogares. Amén.