«Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.»
(Salmo 37:4)
Es un versículo que muchos apreciamos, especialmente por la promesa de recibir lo que deseamos. Sin embargo, debemos entender que esta bendición está ligada a una condición: deleitarnos en Dios. Pero ¿qué significa deleitarse en Él? Es hallar verdadera satisfacción, gozo y paz en Su presencia. Para un cristiano, acercarse a Dios, congregarse, y adorarlo no debe ser una carga, sino un placer.
Deleitarse es una decisión personal: El salmista nos invita a «deleitarte» en el Señor, indicando que esta acción depende de cada uno de nosotros. No podemos esperar que otros nos impulsen; es un deseo que nace de un corazón agradecido.
Dar de nuestro agradecimiento: Como María, quien derramó su perfume costoso sobre Jesús en gratitud, también nosotros debemos dar a Dios lo mejor de nuestras vidas. Cuando reconocemos Su bondad y misericordia, darle nuestro tiempo, adoración y servicio se convierte en un deleite genuino.
Sin importar las críticas: Al deleitarnos en Dios, habrá quienes no comprendan nuestro gozo, como Judas criticó a María. Pero debemos enfocarnos en agradar a Dios, no en la aprobación de los demás. Nuestro servicio y adoración deben ser sinceros y de corazón.
Al escuchar Su Palabra: Ir a la iglesia no debe ser una simple rutina. Si vamos a escuchar Su mensaje con un corazón dispuesto, cada momento en Su presencia será un deleite, una oportunidad de crecimiento y fortalecimiento espiritual.
Tiempo a solas con Dios: No hay mayor deleite que estar a solas con Él en oración. Estos momentos privados son un refugio y un lugar de paz, donde podemos abrir nuestro corazón sin reservas. Pero muchos de nosotros hemos dejado de disfrutar de estos tiempos íntimos, ocupados en otras distracciones que nos roban la paz y el tiempo que podríamos pasar con Dios.
Hoy, Dios nos invita a deleitarnos en Él. Cuando lo hacemos, Él promete darnos las peticiones de nuestro corazón, pues éstas estarán alineadas con Su voluntad y Su amor por nosotros.
Oración: Señor, enséñame a deleitarme en Ti cada día, a encontrar gozo en Tu presencia y a dedicar mi vida con gratitud. Que mi corazón esté siempre dispuesto para adorarte y buscarte, confiando en que al poner mi deleite en Ti, Tú cuidarás de mis anhelos. Amén.
Descubre más desde DEVOCIONALES PASTOR OSCAR FLORES
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.