VOLANDO SOBRE LA TORMENTA

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Habacuc 3:17-19

Los aviones están diseñados para resistir turbulencias del aire. Aunque pueden soportar turbulencias de grado 6, los pilotos prefieren elevarse por encima de la tormenta utilizando la potencia de las turbinas. De manera similar, las águilas, al percibir una tormenta, abren sus alas y se elevan aprovechando las corrientes de aire.

Nosotros, como hijos de Dios, también enfrentamos turbulencias y tormentas en la vida que buscan derribarnos. Sin embargo, podemos elevarnos espiritualmente, permaneciendo firmes y en nuestras alturas, independientemente de las adversidades.

Muchos quizá se sienten abatidos, pero a través de la palabra de Dios, aprenderemos a elevarnos por la fe, manteniéndonos en nuestras alturas a pesar de las tormentas. Habacuc comenzó su profecía con tristeza debido a la destrucción y sufrimiento de su pueblo, pero al final, se elevó en fe y esperanza.

Habacuc describe la realidad devastadora de su tiempo: la higuera no florece, no hay frutos en las vides, el olivo no produce, los campos no rinden cosecha, y no hay ovejas ni vacas en los corrales. Nosotros también podríamos describir nuestras propias tormentas: falta de trabajo, problemas financieros, enfermedades, pérdidas, y abandono. Pero la palabra «aunque» en Habacuc 3:17 nos enseña a elevarnos sobre la tormenta: A pesar de todo, debemos hacer lo siguiente para caminar en nuestras alturas:

I. Reconocer que Dios es nuestra alegría y la razón de nuestro gozo (Habacuc 3:18)

Habacuc decidió alegrarse y gozarse en el Dios de su salvación, reconociendo que ni las cosechas, ni los negocios, ni lo material eran la razón de su alegría, sino Dios. Nosotros también debemos reconocer que, a pesar de las turbulencias y tormentas en nuestra vida, nuestra alegría está en Dios. Él es el Dios de nuestra salvación, y aunque perdamos todo, nadie puede quitarnos nuestra salvación (Romanos 8:38-39).

II. Reconocer que solo podemos elevarnos sobre la tormenta por medio de la fuerza del Señor (Habacuc 3:19)

Así como los aviones y las águilas necesitan la fuerza del motor y del viento, nosotros podemos levantarnos por medio del poder de nuestro Dios. No luche solo, use la fuerza de Dios.

Conclusión

Al igual que los aviones y las águilas, podemos elevarnos sobre las tormentas de la vida con la fuerza de Dios. Aun en medio de las pruebas y dificultades, debemos encontrar nuestra alegría en el Señor y confiar en Su poder para levantarnos.

Oración

Señor, en medio de las tormentas y turbulencias de nuestra vida, te pedimos que nos des la fuerza para elevarnos. Ayúdanos a encontrar nuestra alegría en Ti y a confiar en Tu poder para superar cualquier adversidad. Que podamos caminar siempre en nuestras alturas, a pesar de los desafíos que enfrentamos. En el nombre de Jesús, amén.

FORTALEZA EN LA DIFICULTAD

Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

1 Samuel 30:3-6

Frase: Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena. Lo difícil es cuando tenemos que enfrentar nuestra propia desdicha, nuestro propio sufrimiento, nuestra propia dificultad.

Frase: En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible. Dios nos permite comprender que en Él tenemos la fortaleza para enfrentar cualquier situación de nuestra vida.

Frase: La fortaleza crece en proporción a la carga. Si tu dificultad es grande, así será la fortaleza que Dios pondrá en tu vida para que la puedas enfrentar.

En el texto de esta noche, vemos un momento muy crítico en la vida de David cuando aún no era rey sobre Israel.

reflexionemos en La Situación de David

David estaba sufriendo:

Ataque de sus enemigos (vs. 1)

Pérdida (vs. 2)

Desconsuelo total (vs. 3-4)

Angustia (vs. 6a)

    Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados con lo que David estaba sufriendo en ese momento. Quizás también estamos enfrentando ataques, pérdidas, desconsuelo y angustia en nuestra propia vida.

    David tuvo que tomar una decisión: rendirse y darlo todo por perdido, seguir llorando y lamentándose, o fortalecerse en Jehová su Dios (vs. 6b).

    En este momento de dificultad que posiblemente estás viviendo, es importante comprender lo que David seguramente entendió: nada cambiará solo lamentándote.

    Tenemos que tomar la sabia decisión que tomó David: fortalecernos en nuestro Dios.

    ¿Cómo Podemos Fortalecernos en Dios?

    ALEJANDO NUESTROS PENSAMIENTOS DEL PROBLEMA Y MEDITANDO EN LAS PROMESAS DEL SEÑOR (Isaías 26:3-4).

    Toda montaña muy alta se ve pequeña cuando estamos lejos de ella. Del mismo modo, cuanto más cerca estemos del problema, lo veremos más grande de lo que realmente es.

    Nos sentimos angustiados cuando pasamos todo el día meditando en el problema. Satanás hace que lo veamos gigante.

    Cuando nuestros pensamientos están en la fidelidad, el poder y las promesas de Dios, nos daremos cuenta de que Dios es más grande que nuestro problema y que en Él siempre hay esperanza para nosotros.

      COMPRENDIENDO QUE DIOS SIEMPRE TIENE EL CONTROL Y LA ÚLTIMA PALABRA (Salmos 11:3-4).

      Debemos estar confiados en que, pase lo que pase en nuestra vida, el Señor siempre está en el trono. Él es Rey, Él tiene la última palabra y el control. Todo sigue dependiendo de su voluntad.

      La mayor fortaleza radica en que quien está en el trono es nuestro Padre. Podemos entrar libremente ante su trono para encontrar socorro en nuestras dificultades (Hebreos 4:16).

      RECONOCIENDO NUESTRA DEBILIDAD (2 Corintios 12:9-10).

        En el mundo natural, nadie quiere reconocer su debilidad o falta de fortaleza. Pero en el reino de Dios es lo contrario: reconocer nuestra debilidad nos permite experimentar la fortaleza de Dios en nuestra vida.

        Solo cuando reconocemos que no tenemos fuerza, podemos recibir la fortaleza de Dios en nosotros (Isaías 40:29-31).

          Conclusión

          Enfrentar nuestras dificultades con la fortaleza de Dios nos permite superar cualquier adversidad. Sigamos el ejemplo de David y busquemos fortalecernos en el Señor, confiando en sus promesas, su control y reconociendo nuestra necesidad de su fuerza en nuestras vidas.

          TRES REGALOS MARAVILLOSOS

          a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador. Tito 1:4

          El saludo del apóstol Pablo en sus epístolas incluye tres palabras que, para nosotros los cristianos, representan preciosos regalos del Padre celestial y de nuestro Señor Jesucristo. Esta noche, mientras buscamos milagros y respuestas a nuestras peticiones, recordemos que ya hemos recibido tres regalos maravillosos que son de inmensa bendición para nuestra vida.

          Misericordia (Tito 3:4-5)

          La misericordia de Dios es su bondad manifestada en nosotros para salvación. No nos salvó por nuestras obras justas, sino porque tuvo misericordia de nosotros, pecadores perdidos sin esperanza. Su misericordia no solo se manifiesta en la salvación de nuestra alma, sino también en las nuevas oportunidades que nos brinda cada día (Lamentaciones 3:22-23). Todos los días, la misericordia de Dios está disponible para el pecador arrepentido (Jeremías 3:1, Amós 5:4).

          Gracia (Tito 3:5-7)

          Nuestros pecados nos declaran culpables delante de Dios, pero por su gracia somos justificados y declarados inocentes. La gracia de Dios no solo se manifiesta en nuestra salvación y justificación, sino también en los privilegios y favores que recibimos sin merecerlos (Génesis 39:20-23). La gracia de Dios abre puertas y nos da oportunidades que no podríamos alcanzar por nuestros propios medios (Salmo 103:4).

          Paz (Romanos 5:1)

          Por su misericordia, recibimos la salvación; por su gracia, somos justificados; y por eso, tenemos paz en nuestra vida. La mayor paz es saber que nuestro destino eterno está asegurado con el Señor (2 Corintios 5:8). También tenemos paz al saber que podemos poner todas nuestras cargas y preocupaciones en sus manos (Filipenses 4:6-7). Es una paz incomprensible que solo los hijos de Dios pueden experimentar.

          Conclusión

          Estos tres regalos—misericordia, gracia y paz—son más valiosos que cualquier otra bendición que podamos pedir. Si aún no has recibido a Cristo en tu corazón, invítalo hoy y experimenta estos maravillosos regalos en tu vida.

          ESCUCHEMOS LA VOZ DE DIOS

          La Palabra de Dios nos Declara que el Señor nos Habla

          Dios siempre está hablando a nuestras vidas, pero a menudo no queremos entender ni prestar atención a Su voz.

          Excusas para No Escuchar a Dios

          Demasiado Jóvenes: Pensamos que somos demasiado jóvenes para poner atención a la voz de Dios. Sin embargo, la Biblia muestra que Dios habla con los niños y jóvenes (1 Samuel 3:1-4; Jeremías 1:4-7). Aunque seas joven, el Señor tiene un propósito para tu vida y quiere que escuches Su voz para realizarlo.

            Demasiado Ocupados: A menudo estamos demasiado ocupados para escuchar a Dios. Pero el Señor nos dice que nada es más importante que Su Palabra (Lucas 10:38-42). Aunque tengamos muchas tareas, siempre debemos dedicar tiempo para escuchar a nuestro Dios.

            Prosperidad: Algunas personas, debido a su prosperidad, sienten que no necesitan escuchar a Dios (Jeremías 22:21). Sin embargo, la prosperidad material no puede saciar el corazón del hombre (Eclesiastés 5:10), mientras que la Palabra de Dios sí puede hacerlo (Mateo 4:4).

              ¿Cómo Nos Habla Dios?

              Por Su Palabra (Hebreos 4:12): Dios ha dejado escrita Su Palabra para que la leamos y escuchemos. La Biblia revela Su voluntad para nuestra vida. Para escuchar a Dios, debemos leer Su Palabra y escucharla en la iglesia (Salmo 119:130).Debemos tener cuidado con los falsos profetas (1 Juan 4:1) y no poner más confianza en los sueños que en la Palabra de Dios (Jeremías 23:25-27). Los sueños pueden venir de Dios, pero no siempre es así. La Palabra de Dios escrita en la Biblia es la más segura (2 Pedro 1:19).

              Por las Circunstancias (Oseas 2:14): Dios usa las circunstancias para llamarnos la atención. Si nos encontramos en un desierto espiritual, es tiempo de escuchar a Dios y volver nuestro corazón hacia Él. Salir del desierto no depende del tiempo, sino de nuestra obediencia (Amós 4:6-11).

                Beneficios de Escuchar y Obedecer a Dios

                Escuchar y obedecer a Dios no es para Su beneficio, sino para el nuestro. Dios nos llama para bendecirnos, restaurarnos y ayudarnos (Job 22:2).

                Conclusión

                No importa tu edad, ocupaciones o nivel de prosperidad, Dios siempre quiere comunicarse contigo. Él usa Su Palabra y las circunstancias de tu vida para llamar tu atención y guiarte. Ignorar Su voz sólo nos aleja de Sus bendiciones y propósitos para nosotros. Abre tu corazón y mente para escuchar a Dios y obedecer Su dirección. Al hacerlo, experimentarás Su amor, paz y guía en tu vida diaria.

                AUNQUE PAREZCA IMPOSIBLE, ¡VUELVE A SOÑAR!

                Aunque Parezca Imposible, ¡Vuelve a Soñar!

                Texto: Éxodo 3:1-10

                En Éxodo 3:1-10, vemos el momento en que Dios llamó a Moisés, un pastor de ovejas, para convertirlo en el libertador de Israel. Este llamado sorprende, considerando que Moisés, a sus 80 años, ni siquiera pastoreaba su propio rebaño, sino el de su suegro. A primera vista, Moisés parecía un fracaso, pero Dios tenía un plan especial para él.

                Reflexión

                ¿Por qué Dios eligió a Moisés para una tarea tan grande? Moisés había soñado con ser el libertador de su pueblo 40 años antes, pero fue rechazado y obligado a huir, viviendo en la tierra de Madián como un extranjero (Hechos 7:20-30). Este rechazo cambió su vida, transformando al príncipe de Egipto en un simple pastor de ovejas (Éxodo 3:1).

                Moisés perdió su confianza y valentía, convirtiéndose en un hombre inseguro y lleno de dudas (Éxodo 3:11, 4:1, 4:10). Sin embargo, Dios no se olvidó de sus sueños y lo llamó nuevamente, convirtiéndolo en el libertador de su pueblo, pero a la manera y en el tiempo de Dios (Hechos 7:35-38).

                Aplicación

                Muchos cristianos viven en la tierra de los sueños olvidados, rechazados o menospreciados. Nos dejamos influenciar por el mundo real que dice que los sueños solo se logran con dinero, títulos académicos o amistades influyentes. Sin embargo, Dios nos llama a vivir en el mundo de la fe, donde lo imposible se vuelve posible (Romanos 4:17). Hoy, Dios te dice: ¡Vuelve a soñar! Aunque tus sueños parezcan imposibles, con Dios todo es posible.

                ¿Qué Necesitamos para Volver a Soñar?

                Recordar quiénes somos y quién es nuestro Padre (Éxodo 3:11)

                • No importa quiénes fuimos o lo que tuvimos en el pasado. Lo importante es que somos hijos de Dios, de linaje real (1 Pedro 2:9). Nuestros sueños y metas no dependen de nuestro pasado, sino de nuestra identidad en Cristo.

                Conocer verdaderamente a Dios (Éxodo 3:13-15)

                • Moisés quería conocer personalmente a Dios y tener una relación más cercana con Él. Dios desea que lo busquemos y lo adoremos no solo por lo que nos da, sino por lo que Él es en nuestra vida.

                Confiar en que tenemos los recursos suficientes (Éxodo 4:1-2)

                • Moisés solo tenía una vara, pero con Dios, eso era suficiente. Nosotros también tenemos los recursos para hacer posible lo imposible: nuestra fe (Mateo 17:20).

                  Conclusión

                  Dios no se ha olvidado de tus sueños. Aunque hayan pasado años, aunque te sientas rechazado o fracasado, Dios puede revivir esos sueños y hacerlos realidad. Pon tu confianza en Él, conoce más a tu Padre celestial y utiliza la fe que tienes para ver lo imposible hacerse realidad.

                  CARACTERISTICAS DE UN BUEN PADRE

                  ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:11-13

                  Ser un buen padre va más allá de simplemente tener hijos. Es un rol que requiere dedicación, amor y la guía de Dios para impactar positivamente la vida de nuestros hijos. Un buen padre vale más que cien maestros, y su influencia se siente profundamente en la vida de su familia.

                  Jesús enseñó sobre el amor y la provisión de un padre en Lucas 11:10-13. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre cómo tratamos de dar lo mejor a nuestros hijos, sembrar buenas semillas en sus corazones y protegerlos de las influencias negativas.

                  I) Un buen padre trata de darle lo mejor a sus hijos (Lucas 11:11-12)

                  Un buen padre da un ejemplo de honradez, esfuerzo, buen trato a las personas y, principalmente, de temor a Dios. No debemos dar a nuestros hijos cosas que puedan dañarlos, como malos hábitos o vicios, sino dedicarles nuestro tiempo, aconsejarlos, escucharlos y disciplinarlos con amor.

                  II) Un buen padre siembra buenas semillas en el corazón de sus hijos (Mateo 13:26-28)

                  Todo lo que sembramos, cosechamos. Si sembramos amor, cosecharemos amor. Si sembramos indiferencia, eso mismo recibiremos. Satanás siempre intentará sembrar cizaña en el corazón de nuestros hijos, pero la buena semilla que plantamos debe ser más abundante y fuerte. Debemos sembrar amor, confianza, respeto, dedicación y amistad en sus corazones.

                  III) Un buen padre cuida de su familia (Mateo 24:43)

                  Debemos cuidar a nuestra familia más que a las cosas materiales. Las brechas en nuestro hogar, como la falta de oración, malas influencias y permisividad hacia el pecado, permiten que el enemigo destruya nuestra familia. Como padres, debemos despertar y pararnos en la brecha por nuestros hijos, defendiendo el hogar de las influencias negativas y orando fervientemente por ellos.

                  Un buen padre no huye de sus responsabilidades ni permite que el enemigo destruya su familia. En lugar de eso, se para en la brecha, ora, y actúa para proteger y guiar a sus hijos en el camino del Señor.

                  Ofrendar-4

                  ¿QUISIERAS SEMBRAR EN ESTE MINISTERIO?

                  Si estos devocionales están siendo de bendición a tu vida te invitamos a sembrar en nuestro ministerio, ¡Que Dios bendiga desde ya tu siembra!

                  10,00 US$

                  NO ESPERES MAS, VEN A JESÚS

                  «Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.» Mateo 9:1-2

                  Uno de los nombres que se le da a nuestro Señor Jesucristo es «el Verbo de Dios» porque el evangelio no es solo palabra, sino acción. El capítulo 9 de Mateo está lleno de acción: traer a Jesús, venir, seguir. Estas palabras muestran una fe en acción, una fe que obra y camina.

                  Este capítulo nos llama a no ser solo espectadores, sino a entrar en acción para que el Señor transforme nuestras vidas y las de nuestras familias. Por eso, el Señor nos dice: ¡No esperes más!

                  I) No esperes más: trae a tu familia a Jesús (Mateo 9:1-2, 32-33)

                  En Mateo 9, vemos cómo trajeron a un paralítico y a un endemoniado a Jesús. Estas personas no podían venir por sí mismas. Sus amigos y familiares no se quedaron solo orando, sino que actuaron. El milagro comenzó con la acción de ellos. Cuántos de nosotros tenemos parientes enfermos o en malos caminos, pero no hacemos el esfuerzo de traerlos a la casa de Dios. ¡Es tiempo de llevar tu oración a la acción!

                  II) No esperes más: acepta el llamado del Señor (Mateo 9:9)

                  Jesús llamó a Mateo una sola vez, y Mateo obedeció inmediatamente. ¿Cuántas veces has escuchado la voz de Dios llamándote a hacer algo, pero no has obedecido? No esperes un segundo llamado. Lo que te detiene es lo que no quieres dejar. Es tiempo de dejar tu comodidad, amistades, vicios y estilo de vida mundano para seguir a Jesús.

                  III) No esperes más: busca al Señor aunque todo parezca perdido (Mateo 9:18-19)

                  Jairo buscó a Jesús cuando su hija estaba agonizando y murió. En vez de preparar el funeral, él trajo a Jesús, y su hija volvió a la vida. ¿Qué situaciones en tu vida parecen perdidas? No olvides lo que dice la Palabra de Dios: «Porque nada hay imposible para Dios» (Lucas 1:37). Busca a Jesús para que Él te dé un nuevo comienzo.

                  IV) No esperes más: aunque todos te menosprecien, busca a Jesús (Mateo 9:20-22)

                  La mujer con flujo de sangre era menospreciada y despreciada, pero buscó a Jesús y fue sanada. Quizás te sientas rechazado por tu condición de vida. Sin importar tu situación, ¡no esperes más! Busca a Jesús, Él no te rechazará. Todos los que le buscan, Él los recibe (Juan 6:37).

                  Conclusión:

                  No esperes más para actuar en fe. Lleva a tu familia a Jesús, acepta Su llamado, búscalo en los momentos difíciles y acércate a Él sin importar lo que otros piensen. Jesús está esperando transformarte y darte una vida nueva.

                  Ofrendar-3

                  ¿QUISIERAS SEMBRAR EN ESTE MINISTERIO?

                  Si estos devocionales están siendo de bendición a tu vida te invitamos a sembrar en nuestro ministerio, ¡Que Dios bendiga desde ya tu siembra!

                  10,00 US$

                  THE FIVE STONES OF YOUR VICTORY

                  And he took his staff in his hand, and chose for himself five smooth stones out of the brook and put them in a shepherd’s bag which he had, even in a pouch, and his sling was in his hand; and he drew near to the Philistine. 1 Samuel 17:40

                  Today, we will talk about one of the most well-known stories in the Bible, the battle between David and the giant Goliath.

                  We all have giants to defeat in our lives. The difference is that our giants don’t go by the name Goliath; instead, they have other names like cancer, kidney failure, adultery, scarcity, poverty, unemployment, debt, etc.

                  Regardless of the name of the giant we face, we can learn powerful lessons from the story of David and Goliath. David was advised to fight Goliath with a soldier’s weapons, to face him the way everyone thought he should (verses 38-39a).

                  But David chose not to fight as a soldier but as what he truly was: a shepherd. Instead of a sword, shield, or spear, he took what identifies a shepherd most: his staff. David did not change his identity to face the giant. He faced the problem as who he was, not as someone he was not. This teaches us a great lesson: when facing our giants, we should not lose our identity.

                  Often, as Christians, when facing problems that seem like giants to us, we abandon our identity as children of God and tackle them like non-believers, following the world’s ways. This is why we often fail in our battles.

                  David took his staff and five smooth stones from the brook. Tonight, we will talk about those stones. They will teach us how to face our giants as children of God.

                  How to Face the Giants in Our Lives Without Losing Our Christian Identity?

                  Use these five important spiritual stones:

                  1. The Stone of Faith (Mark 11:22) Faith is the master key to blessings in our lives. Many have faith, but not in God. Instead, they have faith in prayer, the pastor, the church, blessed or anointed items, etc.

                  2. The Stone of Prayer (Matthew 21:22) Prayer is the tool for Christians to put their faith into action. Prayer is the spiritual strike we make against our life’s problems. A boxer doesn’t defeat his opponent with one punch but with several strategic hits.

                  3. The Stone of Perseverance (Luke 18:1) Many life battles are lost not because the enemy defeated us, but because we gave up too soon. The Lord commands us to pray always and not lose heart, meaning we should pray with perseverance.

                  4. The Stone of Courage (Joshua 1:7) We need courage to face the giant, but as children of God, we must be brave to face our problems in God’s way, without straying from His Word. We need the courage to say no to easy, quick solutions that are not endorsed by the Lord.

                  5. The Stone of Patience (Psalm 40:1) Impatience marks the lives of those who do not know the Lord. Impatience comes from wanting to resolve things our way and not being able to, from not being able to change situations.

                  Concluding Prayer

                  Almighty God,

                  We thank You for the teachings of Your word and the lessons we learn from the story of David and Goliath. We ask that You grant us the faith to trust fully in You, the strength to persevere in prayer, the courage to face our problems according to Your will, and the patience to wait for Your perfect timing.

                  Help us maintain our identity as Your children, not allowing the giants in our lives to divert us from Your path. May we use the spiritual stones You have given us to overcome any obstacle before us.

                  Fill us with Your Holy Spirit and guide us in all our battles. We know that with Your power and love, no difficulty is insurmountable. Thank You for being our refuge and strength.

                  In the name of Jesus, our Savior and Lord, we pray. Amen.

                  Ofrendar-2

                  WOULD YOU LIKE TO SOW IN THIS MINISTRY?

                  If these devotionals are being a blessing to your life, we invite you to sow in our ministry. May God bless your sowing now!

                  10,00 US$

                  LAS CINCO PIEDRAS DE TU VICTORIA

                  Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. 1 Samuel 17:40

                  Hoy hablaremos de una de las historias más conocidas de la Biblia: la lucha entre David y el gigante Goliat. Todos enfrentamos gigantes en nuestra vida, ya sea el cáncer, la escasez, la pobreza, la deuda, etc. No importa el nombre de nuestro gigante, podemos aprender lecciones poderosas de la historia de David y Goliat.

                  David fue aconsejado a enfrentarse a Goliat con las armas de un soldado, pero decidió enfrentar al gigante como lo que era: un pastor. Con su cayado y cinco piedras lisas, David nos enseña a enfrentar nuestros problemas sin perder nuestra identidad de hijos de Dios. Al enfrentar a nuestros gigantes, no debemos abandonar nuestra fe ni actuar como inconversos, sino enfrentar nuestras batallas como cristianos.

                  David tomó cinco piedras del arroyo. Estas piedras simbolizan cinco principios espirituales para enfrentar los gigantes en nuestras vidas.

                  I. La Piedra de la Fe (Marcos 11:22)

                  La fe es la clave maestra para las bendiciones en nuestra vida. Muchos tienen fe, pero no en Dios, sino en otras cosas. Debemos tener fe en Dios.

                  II. La Piedra de la Oración (Mateo 21:22)

                  La oración es la herramienta para activar nuestra fe. Es como los golpes estratégicos de un boxeador que finalmente derriban al enemigo.

                  III. La Piedra de la Perseverancia (Lucas 18:1)

                  Muchas batallas se pierden porque nos rendimos demasiado pronto. Debemos orar siempre y no desmayar, perseverando en nuestras peticiones.

                  IV. La Piedra de la Valentía (Josué 1:7)

                  Debemos ser valientes para enfrentar a nuestros gigantes de acuerdo con la palabra de Dios, sin apartarnos de sus enseñanzas.

                  V. La Piedra de la Paciencia (Salmo 40:1)

                  La impaciencia es característica de quienes no conocen al Señor. La paciencia viene de confiar en el tiempo y la manera de Dios para resolver nuestras situaciones.

                  Conclusión

                  Enfrentar a nuestros gigantes requiere mantener nuestra identidad como hijos de Dios y usar estas cinco piedras espirituales: fe, oración, perseverancia, valentía y paciencia. Con ellas, podemos asegurar nuestra victoria en cualquier batalla que enfrentemos.

                  ¿QUISIERAS SEMBRAR EN ESTE MINISTERIO?

                  Si estos devocionales están siendo de bendición a tu vida te invitamos a sembrar en nuestro ministerio, ¡Que Dios bendiga desde ya tu siembra!

                  10,00 US$

                  STANDING FIRM IN THE SPIRITUAL BATTLE

                  Finally, be strong in the Lord and in his mighty power. 11 Put on the full armor of God, so that you can take your stand against the devil’s schemes. 12 For our struggle is not against flesh and blood, but against the rulers, against the authorities, against the powers of this dark world and against the spiritual forces of evil in the heavenly realms. Ephesians 6:10-12

                  In the Christian life, we find ourselves in a constant battle. Often, we face challenges that make us question our faith and resilience. However, amidst these struggles, the Lord exhorts us to stand firm, strengthening ourselves in Him and using the appropriate spiritual strategies.

                  Don’t Give Up, Strengthen Yourself in the Lord: When we feel overwhelmed by circumstances, it’s easy to give up. But the Lord calls us to strengthen ourselves in Him, to seek His presence through prayer, worship, and the study of His Word. We find renewal and strength in communion with God.

                  Recognize the Spiritual Enemy: Behind every challenge, there is a spiritual enemy seeking our defeat. We do not fight against flesh and blood, but against principalities and powers. It is essential to understand that our battles have a spiritual dimension and require spiritual weapons to be overcome.

                  Change the Strategy: Instead of fighting in our own strength and without strategy, we need to change the way we face battles. We need to pray in our secret place, using the powerful spiritual weapons that God has given us. We must not forget that the name of Jesus is our greatest weapon and that He is always with us in the battle.

                  Prayer: Lord, help us not to give up in the face of difficulties, but to strengthen ourselves in You. Teach us to fight our battles with wisdom and courage, trusting in Your power and Your name. In the midst of trials, help us to stand firm in faith. Amen.

                  Ofrendar

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                  If these devotionals are being a blessing to your life, we invite you to sow in our ministry. May God bless your sowing now!

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