PROYECTO NUEVA VIDA

¿Por qué te quedaste entre los rediles, Para oír los balidos de los rebaños? Entre las familias de Rubén Hubo grandes propósitos del corazón. Jueces 5:16

Hoy, al encontrarnos cerca de la mitad del año, es el momento perfecto para tomar la decisión de hacer cambios positivos en nuestra vida. No necesitamos esperar hasta el final del año para comenzar a mejorar. El versículo de Jueces 5:16 nos dice que las familias de la tribu de Rubén tuvieron grandes propósitos del corazón. Hoy, también nosotros podemos tener grandes propósitos para transformar nuestra vida y vivir de una manera que agrade a Dios.

Diagnóstico y Plan de Acción:

Un proyecto requiere un diagnóstico y un plan de acción. En muchas áreas de la vida, como la social, familiar o comunitaria, se hacen proyectos para generar cambios. El primer paso es conocer la situación actual para poder dar una solución efectiva. El problema es que muchos nos conformamos con conocer el diagnóstico pero no tomamos acción para cambiar.

¿Que pasos requiere este plan de acción para nuestra vida?

Paso 1: Arrepentimiento (2 Corintios 7:9-10)

El arrepentimiento no es solo llorar por nuestros errores; es un cambio de mente y de acciones. Reconocer nuestros errores delante de Dios es crucial para iniciar cualquier cambio.

Paso 2: Buscar a Dios (Isaías 55:6-7)

No podemos cambiar solos. Necesitamos buscar a Dios, pues solo Él tiene el poder para transformar nuestra vida. Sin Su ayuda, nuestros esfuerzos quedarán incompletos.

Paso 3: Cambios Valientes (Mateo 5:29-30)

Para que los cambios sean reales, debemos tomar decisiones valientes. Esto puede implicar alejarnos de personas o situaciones que nos llevan al pecado. No podemos mejorar si seguimos con los mismos malos hábitos.

Paso 4: Dejar que Dios Haga lo que Nosotros No Podemos (Malaquías 3:2)

Algunos pecados y estilos de vida son difíciles de dejar por nosotros mismos. Necesitamos permitir que Dios nos lave y purifique. No te desanimes si llevas tiempo luchando con algo; sigue adelante y permite que Dios te dé la fuerza para superarlo (Filipenses 4:13).

Oración Final:

Señor amado, te damos gracias por este tiempo de reflexión y enseñanza. Hoy, nos presentamos ante Ti con corazones dispuestos a cambiar y a crecer espiritualmente. Reconocemos nuestras faltas y pedimos tu perdón. Ayúdanos a arrepentirnos sinceramente y a transformar nuestras vidas conforme a tu voluntad, danos la sabiduría y la fortaleza para buscarte diariamente, para tomar decisiones valientes y alejarnos de todo lo que nos aparta de Ti. Sabemos que solo en tu presencia encontramos la paz y el poder para vencer cualquier obstáculo. Amen

¿QUISIERAS SEMBRAR EN ESTE MINISTERIO?

Si estos devocionales están siendo de bendición a tu vida te invitamos a sembrar en nuestro ministerio, ¡Que Dios bendiga desde ya tu siembra!

10,00 US$

AMISTADES QUE NOS HACEN CRECER

«El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes.»

Proverbios 27:17

En Proverbios 27:17 encontramos una enseñanza poderosa sobre la importancia de las amistades que nos inspiran y nos ayudan a ser mejores. La versión Palabra de Dios para Todos dice: «El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes». Esta analogía nos recuerda que las personas con las que nos rodeamos tienen un impacto significativo en nuestra vida y desarrollo.

Imaginemos una imagen de águilas con la frase: «Rodéate de personas que te inspiren a ser cada vez mejor». Esto nos lleva a considerar si nuestras amistades tienen mentalidad de águila o de pollo. Las águilas vuelan alto y tienen una visión clara, mientras que los pollos permanecen en el suelo, limitados por su entorno.

El monte Everest es el más alto del mundo y representa un desafío monumental para cualquier escalador. Sin embargo, los sherpas, habitantes de los Himalayas, son guías expertos que ayudan a los montañistas a llegar a la cima. De manera similar, todos necesitamos personas en nuestras vidas que actúen como sherpas espirituales, ayudándonos a crecer y alcanzar nuestro potencial.

Rodearnos de personas que nos confronten y nos hagan crecer (Proverbios 27:5-6) «Más vale la reprensión franca que el cariño encubierto. Leales son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo.»

Las amistades verdaderas son aquellas que tienen el valor de confrontarnos cuando estamos equivocados. No siempre es fácil escuchar la verdad, pero un amigo sincero nos dirá lo que necesitamos oír, no solo lo que queremos oír.

Es por eso que el mejor amigo que podemos tener es Jesús, quien siempre está a nuestro lado para animarnos y ayudarnos a crecer. Sigamos su ejemplo y rodeémonos de personas que nos inspiren a ser mejores cada día.

Oración: Señor, te damos gracias por las personas que has puesto en nuestras vidas para inspirarnos y guiarnos. Ayúdanos a ser amigos verdaderos que confrontan con amor, enseñan con humildad y apoyan en tiempos de necesidad. Que podamos salir de nuestras zonas de confort y enfrentar los problemas con valentía y fe en Ti. Amén.

CONSEJOS DE UN CAMPEÓN

Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre.

1 Reyes 2:1-4

Tomemos el manual del campeón, la Palabra de Dios, para ver los consejos que el gran campeón David le dio a su hijo Salomón, para que pudiera enfrentar todas las batallas de la vida y salir victorioso, prosperando en todo lo que emprendiera.

David estaba en sus últimos días de vida, pero antes de partir, quiso asegurarse de que su hijo pudiera vivir una vida de bendición a través de buenos consejos. Muchos padres pensamos que siempre estaremos allí para ayudar a nuestros hijos, pero debemos saber que ellos llevarán nuestros consejos toda la vida. Nuestros hijos no necesitan que les resolvamos los problemas, sino que les enseñemos y aconsejemos cómo enfrentarlos.

Consejos de un campeón para la vida de su hijo:

1. Aprovecha tu tiempo (2 Reyes 2:2a) David dejó claro a Salomón que seguiría el camino de todos en la tierra, recordándole que la juventud se acaba. La Palabra de Dios dice que el día de mañana no es nuestro (Proverbios 27:1). Aprovecha la energía de la juventud para forjar tu futuro (Eclesiastés 9:10).

2. Esfuerzo y valentía (1 Reyes 2:2b) Para ser un buen rey, Salomón no solo necesitaba esfuerzo sino también ser valiente. Josué 1:9 nos recuerda: ¡Esfuérzate y sé valiente! Padres, no hagamos un daño a nuestros hijos no permitiéndoles hacer esfuerzos, pues también necesitan valentía para no caer en la tentación y soportar la presión.

3. Guarda la Palabra de Dios en tu corazón (1 Reyes 2:3a) La palabra «guardar» en hebreo es «shamar», que significa cercar, cuidar, proteger. No permitas que nadie te arranque la Palabra que Dios ha sembrado en tu corazón (Lucas 8:12). Proverbios 4:23 nos enseña a guardar el corazón porque de él mana la vida.

4. Camina por los caminos de Dios (1 Reyes 2:3b) El éxito en la vida cristiana depende de caminar por los caminos de Dios y hacer las cosas a Su manera. Para tener victoria y prosperar, debemos enderezar nuestro corazón al camino de Dios, no esperar que Él tuerza Su camino conforme a nuestros deseos (Proverbios 23:19). Dejemos de ser sabios en nuestra propia opinión (Proverbios 3:7).

ORACIÓN: Señor, te damos gracias por Tu Palabra y por los sabios consejos que encontramos en ella. Ayúdanos a aprovechar nuestro tiempo, a ser valientes y esforzados en nuestras luchas diarias. Que podamos guardar Tu Palabra en nuestros corazones y caminar siempre por Tus caminos, buscando Tu voluntad en cada decisión. Bendice a nuestros hijos y a nosotros, para que vivamos vidas de bendición y victoria. En el nombre de Jesús, amén.

ESTRATEGIA PARA LA BATALLA ESPIRITUAL

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12

En la vida cristiana, nos encontramos en una batalla constante. A menudo, enfrentamos desafíos que nos hacen cuestionar nuestra fe y nuestra resistencia. Sin embargo, en medio de las luchas, el Señor nos exhorta a mantenernos firmes, fortaleciéndonos en Él y utilizando las estrategias espirituales adecuadas.

No te rindas, fortalécete en el Señor: Cuando nos sentimos abrumados por las circunstancias, es fácil rendirse. Pero el Señor nos llama a fortalecernos en Él, a buscar Su presencia a través de la oración, la adoración y el estudio de Su Palabra. Encontramos renovación y fortaleza en la comunión con Dios.

Reconoce al enemigo espiritual: Detrás de cada desafío, hay un enemigo espiritual que busca nuestra derrota. No luchamos contra carne y sangre, sino contra principados y potestades. Es fundamental entender que nuestras batallas tienen una dimensión espiritual y requieren armas espirituales para ser vencidas.

Cambia la estrategia: En lugar de pelear en nuestra propia fuerza y sin estrategia, debemos cambiar nuestra forma de enfrentar las batallas. Necesitamos orar en nuestro lugar secreto, usando las armas espirituales poderosas que Dios nos ha dado. No debemos olvidar que el nombre de Jesús es nuestra mayor arma y que Él está siempre con nosotros en la batalla.

Oración: Señor, ayúdanos a no rendirnos ante las dificultades, sino a fortalecernos en Ti. Enséñanos a pelear nuestras batallas con sabiduría y valentía, confiando en Tu poder y en Tu nombre. En medio de las pruebas, ayúdanos a permanecer firmes en la fe. Amén.

LECCIONES EN EL FRACASO

Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti a mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Marcos 9:17-18

En medio de las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, nos encontramos con una lección que no podemos ignorar: EL FRACASO. En Marcos 9:14-19, vemos cómo incluso los discípulos de Jesús experimentaron este amargo sabor.

Nuestro Maestro celestial no solo quería que sus seguidores conocieran el éxito, sino que también entendieran las lecciones profundas que el fracaso puede ofrecer. A veces, las lecciones más valiosas vienen envueltas en el dolor del fracaso.

Aunque puede ser difícil aceptar nuestras fallas, es crucial reconocerlas, incluso ante Dios. En lugar de ocultarlas tras una fachada de confianza propia, debemos venir humildemente a Él, buscando su dirección y fortaleza.

Cuando enfrentamos el fracaso, debemos acudir al único que tiene las respuestas: Jesús. Él nos enseña que el verdadero éxito no depende solo de nuestras habilidades o recursos materiales, sino de nuestra fe, oración y comunión con Dios.

Recordemos que cada fracaso nos ofrece una oportunidad de aprender y crecer. No nos desanimemos ante las adversidades, sino que confiemos en que Dios está obrando en medio de nuestras luchas, guiándonos hacia una victoria que solo Él puede brindar.

Así como los discípulos aprendieron de su fracaso, también podemos encontrar sabiduría y fortaleza en medio de nuestras pruebas. Que cada obstáculo nos acerque más a Dios y nos ayude a confiar en su soberanía y amor inquebrantable. Oremos para que, en nuestros momentos de debilidad, encontremos en Él la fuerza para perseverar y seguir adelante con fe y valentía

ORACIÓN: Señor, en medio de nuestros fracasos y desafíos, te pedimos que nos des la sabiduría para aprender de cada experiencia y la fortaleza para seguir adelante con confianza en tu plan perfecto para nuestras vidas. Que en nuestros momentos de debilidad, encontremos en Ti la paz que sobrepasa todo entendimiento y la esperanza que nos impulsa a seguir adelante. Amén.

La Importancia de los Procesos: Lecciones de la Vida de José

Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras.

Génesis 37:5-11

En el relato bíblico de José, encontramos un ejemplo claro de cómo Dios utiliza los procesos en nuestras vidas para formarnos y llevarnos hacia su propósito. Desde joven, José recibió sueños que anunciaban su futura autoridad, pero el camino hacia ese destino estaba lleno de desafíos.

También podemos reconocer las bendiciones que Dios trae a nuestra vida por medio de esos procesos

Lecciones Espirituales

Durante los procesos difíciles, Dios nos enseña lecciones espirituales valiosas. Aunque los momentos de prueba pueden ser duros, son oportunidades para confiar en Dios y aprender a depender completamente de su gracia. En medio del fuego de la prueba, Dios nos muestra su voluntad y nos guía por el camino correcto (Isaías 48:17).

Purificación de nuestra vida

Así como el orfebre refina la plata en el fuego, Dios nos purifica y nos pule en medio de los procesos difíciles (Malaquías 3:3). Aunque los tiempos de prueba pueden ser dolorosos, Dios está obrando en nosotros para quitar las impurezas y reflejar su imagen en nuestras vidas. Confía en que Dios tiene sus ojos puestos en ti en todo momento.

Impacto en los demás

Incluso en nuestros procesos personales, Dios está trabajando en los corazones de otras personas. Al igual que la resurrección de Lázaro llevó a muchos a creer en Jesús, nuestros procesos pueden ser instrumentos en las manos de Dios para tocar y transformar vidas a nuestro alrededor (Juan 11:41-45).

Oración: Padre celestial, gracias por tu amor y fidelidad en cada proceso de nuestras vidas. Ayúdanos a confiar en tu soberanía y a aprender las lecciones que tienes para nosotros en medio de las pruebas. Purifícanos y úsanos para impactar las vidas de aquellos que nos rodean. En el nombre de Jesús, amén.

ENCONTRANDO PAZ EN LA ADVERSIDAD

Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.

Salmo 118:24

En nuestras vidas, enfrentamos días de alegría y días de tristeza, momentos de luz y momentos de oscuridad. A veces, parece que todo está en contra nuestra, que los problemas se acumulan y la desesperanza nos rodea. Pero, incluso en medio de la adversidad, podemos encontrar paz y fortaleza en la presencia de Dios.

El Salmo 118:24 nos recuerda que cada día es un regalo de Dios, una oportunidad para encontrar alegría y consuelo en su amor inquebrantable. Aunque nuestros días estén nublados por la enfermedad, la escasez o la soledad, podemos confiar en que Dios está con nosotros en cada paso del camino.

¿Cómo podemos mantenernos firmes cuando todo parece estar en contra nuestra? Aquí hay tres verdades reconfortantes que podemos encontrar en la Palabra de Dios:

Confiando en la Presencia de Dios: En Mateo 28:20, Jesús nos asegura que nunca nos dejará ni nos abandonará. Aunque atravesemos valles oscuros, podemos confiar en que él está con nosotros, obrando en nuestro favor.

Confiando en el Control de Dios: Aunque todo parezca estar desmoronándose a nuestro alrededor, Dios tiene el control. En Salmo 11:3-4, se nos recuerda que él está en su trono en el cielo, viendo cada detalle de nuestras vidas. Podemos llevar nuestras preocupaciones a él en oración y confiar en su poder para restaurarnos.

Confiando en el Poder Transformador de Dios: Aunque estemos afligidos y abatidos, Dios puede cambiar nuestra tristeza en gozo. En Salmos 30:10-11, vemos cómo él convierte nuestros lamentos en danzas y nos viste con alegría. Confiamos en su poder para traer bendición incluso en medio de nuestras pruebas.

ORACIÓN: Padre celestial, en medio de las dificultades y los desafíos de la vida, te buscamos en busca de consuelo y fortaleza. Ayúdanos a confiar en tu presencia constante, en tu control soberano y en tu poder transformador. Que podamos encontrar paz y esperanza en ti, incluso en los momentos más oscuros. En el nombre de Jesús, amén.

LOS DESAFIOS INVISIBLES EN EL MATRMONIO

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Genesis 2:18

En Génesis 2, encontramos el diseño original de Dios para el matrimonio. Adán estaba solo, su complemento aún no había llegado. Eva fue creada para ser su ayuda idónea, una compañera que, siendo diferente en esencia, se complementaría perfectamente con él. Esta relación de complementación es la base del matrimonio, pero ¿cuándo los esposos se convierten en rivales?

La respuesta radica en descuidar las instrucciones divinas. La Palabra nos exhorta a amar y cuidar a nuestra pareja, a respetar y aceptar el diseño de Dios para el matrimonio, a satisfacer las necesidades del otro y a mantener la fidelidad en el lecho matrimonial. Cuando descuidamos estas instrucciones, nuestra relación se llena de rivalidad y oposición.

La duda, la envidia y la soberbia son enemigos silenciosos que minan la bendición de Dios en el matrimonio. La duda nos hace desconfiar del amor, la fidelidad y el poder de Dios. La envidia corroe nuestro corazón al compararnos con otros, y la soberbia nos hace creer que no necesitamos la ayuda de Dios ni la guía de su Palabra.

Sin embargo, podemos vencer estos enemigos mediante la confianza en Dios y la obediencia a su Palabra. Reconozcamos y confesemos nuestros errores delante de Dios, y permitamos que su Espíritu Santo nos guíe a amar, respetar y cuidar a nuestra pareja como él desea. Que nuestro matrimonio refleje la gloria de Dios, siendo un testimonio vivo de su amor y su gracia.

Oración final: Que el Señor nos conceda la sabiduría y la gracia para aplicar estos principios en nuestro matrimonio, fortaleciendo nuestro amor y llevándonos a una mayor intimidad con él y con nuestra pareja. Amén.

DESENMASCARANDO LOS ENEMIGOS OCULTOS DE LA BENDICIÓN DIVINA

«Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.»


Salmos 27:11 –

En la vida cotidiana, enfrentamos diversos desafíos y obstáculos. Algunos son evidentes y palpables, mientras que otros son más sutiles y pasan desapercibidos. De manera similar, en nuestra vida espiritual, hay enemigos que se manifiestan claramente, pero también existen aquellos que operan en las sombras, minando nuestra fe y alejándonos de las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros.

El salmista David, en el pasaje que hemos leído, reconoce la presencia de enemigos que buscan su perjuicio. Sin embargo, su petición no es tanto por la derrota de esos enemigos externos, sino por la guía y enseñanza divina que lo capacitará para enfrentarlos de manera sabia y recta.

1. La Duda:

La duda es un enemigo insidioso que ataca nuestra fe desde adentro. A menudo, nos enfrentamos a situaciones difíciles que ponen a prueba nuestra confianza en Dios. Las circunstancias pueden parecer adversas, y las respuestas no siempre son claras. En esos momentos, la duda se insinúa en nuestra mente, sembrando incertidumbre y socavando nuestra seguridad en el Señor.

Pero, ¿cómo podemos vencer la duda? La respuesta se encuentra en el versículo 6 de Santiago 1, donde se nos insta a pedir con fe, sin dudar. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Al confiar en la fidelidad de Dios y en su capacidad para cumplir sus promesas, podemos resistir la duda y fortalecer nuestra relación con Él.

2. La Envidia:

Otro enemigo silencioso que acecha entre nosotros es la envidia. Cuando vemos el éxito, la felicidad o las bendiciones de otros, a veces nos encontramos luchando con sentimientos de insatisfacción o resentimiento. La envidia nos consume por dentro, robándonos la alegría y la paz que Dios desea para nosotros.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos llama a regocijarnos con los que se regocijan y a llorar con los que lloran (Romanos 12:15). Al celebrar las victorias de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y al orar por ellos en sus tiempos de dificultad, podemos vencer los lazos de la envidia y experimentar la plenitud del amor de Dios en nuestras vidas.

3. La Soberbia:

La soberbia es un enemigo sutil que se infiltra en nuestros corazones cuando menos lo esperamos. Nos lleva a confiar en nuestra propia fuerza y sabiduría, en lugar de depender totalmente de Dios. La soberbia nos hace creer que somos autosuficientes, y nos impide reconocer nuestra necesidad de ayuda divina.

Para contrarrestar la soberbia, debemos humillarnos ante el Señor y reconocer que sin Él no podemos hacer nada (Juan 15:5). Recordemos las palabras de Santiago 4:15, que nos recuerdan la fragilidad de nuestra vida y la importancia de someter nuestros planes a la voluntad de Dios. Al rendirnos a su soberanía y buscar su dirección en todo lo que hacemos, podemos evitar caer en la trampa de la soberbia y caminar en humildad delante de Dios.

Oración Final:

Padre celestial, te pedimos que nos ayudes a reconocer y vencer los enemigos ocultos que buscan alejarnos de tu bendición y propósito para nuestras vidas. Danos fe para vencer la duda, amor para vencer la envidia y humildad para vencer la soberbia. Que tu Espíritu Santo guíe nuestros pasos y fortalezca nuestra comunión contigo. En el nombre de Jesús, amén.

GUIA A TU FAMILIA HACIA DIOS

«Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.»

Salmo 81:10-12

El Salmo 81:10-12 nos recuerda la bondad y fidelidad de Dios hacia su pueblo, pero también señala la triste realidad de aquellos que se apartan de Él. En medio de las bendiciones y el amor divino, es fácil perder de vista la importancia de permanecer en los caminos del Señor. Sin embargo, la decisión de apartarse de Dios tiene graves consecuencias, tanto para nosotros como para nuestra familia.

Hoy, consideremos la advertencia del Salmo 81:10-12 y reflexionemos sobre la importancia de mantenernos cerca de Dios y guiar a nuestra familia en sus caminos.

Dios nos recuerda que Él es nuestro Dios y nos ha rescatado de la esclavitud, guiándonos a través de las dificultades y bendiciéndonos abundantemente. Sin embargo, a menudo nos alejamos de Él, ignorando su voz y siguiendo nuestros propios deseos. Esto nos lleva a un camino de dureza de corazón, donde nos apartamos de la fuente de vida y nos sumergimos en nuestras propias decisiones.

Es crucial entender que la decisión de apartarnos de Dios y alejar a nuestra familia de sus caminos es nuestra responsabilidad. No podemos culpar a otros por nuestras decisiones. Es importante reconocer que alejarse de Dios es la peor elección que podemos hacer, ya que nos sumerge en un vacío espiritual y nos lleva a buscar satisfacción en fuentes que solo nos dejarán vacíos y desolados.

Sin embargo, hay esperanza. Dios nos llama a volver a Él con humildad y arrepentimiento. Debemos escudriñar nuestros corazones y buscar al Señor con sinceridad, levantando nuestras manos y corazones hacia Él en adoración y rendición.

Oración: Padre celestial, te agradecemos por tu amor y fidelidad hacia nosotros y nuestra familia. Perdónanos por las veces que hemos ignorado tu voz y nos hemos apartado de tus caminos. Ayúdanos a volver a ti con humildad y arrepentimiento, buscando tu guía y dirección en todas las áreas de nuestras vidas. Que nuestras acciones y decisiones reflejen tu voluntad y nos acerquen más a ti cada día. En el nombre de Jesús, amén.