CUANDO SE NOS ACABEN LOS MAÑANAS

¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; Santiago 4:13-16

¿Cuál es el día más ocupado de la semana? ¡Mañana! Ese día imaginario se llena de nuestras excusas y postergaciones, porque tenemos la costumbre de dejar todo para después. Sin embargo, hablamos del día de mañana con tanta seguridad que olvidamos una verdad fundamental: nuestra vida es breve y está en las manos de Dios.

El escritor Todd Henry comparte una reflexión interesante: una vez alguien le dijo que la tierra más costosa del mundo no está en Manhattan, San Francisco ni Dubai, sino en los cementerios. ¿Por qué? Porque en ellos descansan historias jamás contadas, sueños sin cumplir, metas que nunca se alcanzaron, y proyectos que podrían haber cambiado el mundo, pero que nunca se realizaron.

Esta realidad nos lleva a una pregunta importante: ¿cómo queremos ser recordados? ¿Como personas que vivieron llenas de sueños y palabras sin expresar, o como alguien que aprovechó cada momento para cumplir el propósito de Dios?

Muchas veces vivimos pensando que siempre habrá un «mañana». Decimos: «Mañana lo haré», «mañana dedicaré tiempo a mi familia», «mañana cumpliré mi llamado», pero olvidamos que nuestros mañanas son limitados. La pregunta es: ¿qué estamos haciendo hoy, antes de que se nos acaben los mañanas?

Tres acciones clave para vivir plenamente hoy:

Asegura hoy tu destino eterno
La salvación no es algo que se deba posponer. Dios nos dice claramente que «hoy es el día de salvación» (2 Corintios 6:2). Arrepintámonos, aceptemos a Cristo como Salvador y reconozcamos nuestra necesidad de Él. No sabemos cuánto tiempo más tendremos. Seamos como los hombres de Nínive, que al escuchar el mensaje de Dios, se arrepintieron sin dudar (Jonás 3:4-8).

Valora a las personas más que a las cosas
Muchas veces invertimos nuestro tiempo en acumular bienes materiales y descuidamos lo verdaderamente importante: las personas que amamos. Jesús nos advierte: «La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12:15). Dedica tiempo a ser un mejor esposo, padre, hijo y cristiano. Recuerda que lo que dejarás como legado no será lo que poseíste, sino quién fuiste para los demás.

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy
Si tienes algo bueno que hacer, hazlo hoy. Si tienes que perdonar, reconciliarte o ayudar a alguien, no lo postergues. La Biblia nos llama a actuar sin demora: «No digas a tu prójimo: ‘Vuelve mañana’, si tienes con qué ayudarlo hoy» (Proverbios 3:28). Además, si Dios te ha dado un sueño o un llamado, da un paso de fe ahora. El momento perfecto no existe, pero sí existe el llamado de Dios a actuar en obediencia.

No sabemos cuándo se nos acabarán nuestros mañanas, pero podemos vivir agradecidos y con propósito hoy. Asegura tu salvación, prioriza lo que verdaderamente importa y no postergues las cosas que Dios te ha llamado a hacer. Vivamos con fe, esperanza y amor, confiando en que con Cristo somos más que vencedores.

Oración:
Señor, gracias por el regalo de la vida y por cada día que me concedes. Ayúdame a vivir con propósito y sin postergar lo importante. Enséñame a valorar a las personas más que a las cosas y a cumplir con el llamado que has puesto en mi corazón. Hoy rindo mi vida a Ti y confío en que cada paso lo daré en tu voluntad. Dame sabiduría para aprovechar cada oportunidad que me das y vivir para tu gloria. Amén.

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