EVALUANDO LO BUENO Y LO MALO DE CADA DIA

Reflexiona sobre la bondad de Dios y la importancia de evaluar lo bueno y lo malo de cada día. Este mensaje te inspira a agradecer su misericordia, reconocer tus acciones positivas y arrepentirte de tus errores para crecer espiritualmente.

Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Genesis 1:9-12

En el relato de la creación, Dios se evalúa a sí mismo después de cada obra que realiza. Él observa su creación y declara que es buena, y al final, afirma que todo es «bueno en gran manera». Este ejemplo nos deja una enseñanza valiosa: la importancia de evaluar diariamente nuestras acciones, actitudes y decisiones.

I. Reconoce la bondad de Dios en tu vida (Salmo 92:1-2)
Dios nos muestra su misericordia y fidelidad cada día. Aunque somos débiles y fallamos, su amor permanece constante (Lamentaciones 3:22-23). Reconocer su fidelidad no solo fortalece nuestra fe, sino que nos motiva a enfrentar cada jornada con gratitud y esperanza.

II. Evalúa las cosas buenas que hiciste (2 Crónicas 31:20)
Cada día presenta oportunidades para hacer el bien. Ayudar al prójimo, perdonar, compartir el evangelio y reflejar a Cristo en nuestras acciones son actos que agradan a Dios. Aun cuando no recibamos reconocimiento inmediato, recordemos que Dios nunca pasa por alto nuestras obras (Eclesiastés 11:1).

III. Reconoce lo malo y las oportunidades perdidas (Salmo 51:3)
Además de nuestras fallas, debemos evaluar los momentos en que omitimos hacer el bien (Santiago 4:17). No compartir el evangelio, no tender la mano a quien lo necesitaba o ignorar una oportunidad de reconciliación son acciones que debemos confesar a Dios, buscando su perdón y dirección (1 Juan 1:9).

El ejemplo de nuestro Dios en la creación nos invita a reflexionar cada día, reconociendo lo bueno, enmendando lo malo y aprovechando cada oportunidad para glorificarle. Evaluarnos no solo nos ayuda a mejorar, sino que también nos acerca más a la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Oración
Señor, gracias por tu misericordia y fidelidad que renuevas cada mañana. Ayúdame a reconocer tus bondades, a reflexionar sobre mis acciones y a buscar siempre agradarte. Perdóname por los errores que he cometido y por las oportunidades que he dejado pasar. Guíame para vivir cada día en tu propósito. Amén.

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