TRES CLAVES PARA RESTAURAR LA UNIDAD EN TU FAMILIA.

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz;Y por ello te vendrá bien. Job 22:21

Hoy en día, muchas familias enfrentan rupturas en la relación matrimonial o en la comunicación entre padres e hijos. Sin embargo, cuando llega el momento de buscar restauración, muchas veces no sabemos por dónde comenzar.

La buena noticia es que la Biblia nos da principios claros para la sanidad familiar. En Job 22:21 encontramos tres factores esenciales para restaurar la unidad en nuestro hogar con la ayuda de Dios.

1. La distancia: «Vuelve»

Lo primero que debemos evaluar es nuestra relación con Dios. Muchas crisis familiares tienen su raíz en un distanciamiento espiritual. No se trata solo de asistir a la iglesia, sino de evaluar el estado de nuestro corazón. ¿Hemos dejado nuestra vida devocional? ¿Hemos cambiado nuestras prioridades? (Mateo 15:8, Apocalipsis 2:4).

Además, el distanciamiento puede estar presente en la familia misma. La falta de comunicación, la ausencia de tiempo de calidad y el enfriamiento de la relación entre cónyuges e hijos son señales de que es momento de acortar la distancia. Dios nos llama a volver a Él y a fortalecer los lazos familiares con amor y dedicación.

2. El tiempo: «Ahora»

Muchas veces dejamos lo importante para después. Sabemos que debemos hablar con nuestros hijos sobre sus amistades, sus actitudes o sus decisiones, pero lo postergamos. Reconocemos que es necesario reorganizar las finanzas del hogar con nuestro cónyuge, pero nunca encontramos el momento.

Dios nos llama a actuar hoy. En Isaías 1:18 y Hebreos 4:7 vemos que el llamado de Dios no es para el futuro, sino para el presente. La restauración familiar comienza cuando tomamos la decisión de dar el primer paso sin más excusas ni postergaciones.

3. La actitud: «En amistad»

La restauración requiere una transformación en nuestra actitud. No podemos sanar relaciones familiares si seguimos actuando con orgullo, altanería o reproches. Dios no solo quiere hacer un milagro en nuestra familia, sino que anhela una relación cercana con nosotros.

Así como buscamos restaurar nuestra amistad con Dios, también debemos esforzarnos por restaurar la relación con nuestra familia. Los mejores amigos que tenemos en la vida son Dios y nuestra familia. Volvamos a ellos con un corazón humilde y dispuesto a perdonar y a amar.

La restauración de nuestra familia no es un proceso automático, pero comienza cuando decidimos volver a Dios, dar el paso hoy y cambiar nuestra actitud. Dios está listo para obrar en nuestra vida familiar, pero debemos permitirle trabajar en nuestro corazón primero. No posterguemos más el proceso de sanidad; tomemos hoy la decisión de restaurar nuestra familia con la ayuda del Señor.

Oración final

Señor, hoy reconozco que mi familia necesita ser restaurada y que solo en Ti puedo encontrar la guía y la fortaleza para lograrlo. Ayúdame a volver a Ti con todo mi corazón, a tomar decisiones firmes hoy y a cambiar mi actitud para reflejar Tu amor en mi hogar. Restaura mi familia y enséñanos a vivir en unidad y armonía. En el nombre de Jesús, amén.

¿QUIERES ADQUIRIR LA SERIE COMPLETA DE BOSQUEJOS PARA LA FAMILIA? DALE CLICK AQUI : https://payhip.com/b/Boigm

ESPINAS EN EL HOGAR: ACTITUDES QUE DAÑAN A NUESTRA FAMILIA.

Pasé junto al campo del hombre perezoso, Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; 31 Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, Ortigas habían ya cubierto su faz, Y su cerca de piedra estaba ya destruida. 32 Miré, y lo puse en mi corazón; Lo vi, y tomé consejo. Proverbios 24:30-32

Al pasar junto a un campo descuidado, el sabio observó cómo los espinos y ortigas habían cubierto la tierra y cómo la cerca estaba derrumbada. Su reflexión nos deja una gran lección: cuando no cuidamos lo que Dios nos ha dado, el descuido traerá espinas que dañarán nuestro entorno.

Esto no solo aplica al campo de un agricultor, sino también a nuestro hogar y familia. Si no cultivamos el amor, el respeto y la paciencia, pronto crecerán espinas en nuestra relación con nuestro cónyuge e hijos.

Espinas que lastiman a nuestra familia

🔹 Expectativas inalcanzables y falta de gratitud
A veces exigimos perfección de nuestra familia, sin reconocer sus esfuerzos. En lugar de alentar y valorar, solo señalamos errores. Dios nos trata con amor y comprensión, y espera que hagamos lo mismo con los nuestros. (Salmo 103:13-14)

🔹 Palabras sarcásticas y hirientes
El sarcasmo puede parecer inofensivo, pero sus heridas pueden marcar profundamente el corazón de un hijo o cónyuge. Mical menospreció a David con sus palabras, y muchos hogares están llenos de comentarios que humillan en lugar de edificar. (2 Samuel 6:20)

🔹 Celos desmedidos y desconfianza
Cuando la desconfianza gobierna una relación, el amor se asfixia. Dios nos enseña que el amor verdadero no es impulsado por el miedo, sino por la confianza. (Ezequiel 16:37-38)

Si permitimos que estas espinas crezcan en nuestra familia, el daño será difícil de reparar. La mejor solución es arrancarlas antes de que lastimen el corazón de quienes amamos. Dios nos llama a arar nuestra tierra y no sembrar entre espinos. (Jeremías 4:3)

Oración:

Señor, ayúdame a cuidar mi hogar y a arrancar cualquier espina que pueda herir a mi familia. Llena mi corazón de amor, paciencia y gratitud para edificar a los que amo. Que mis palabras y acciones reflejen tu gracia y misericordia. Amén.

Salir de la versión móvil
%%footer%%