Juan 15:13 «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.»
En este día que cerramos el mes del amor y la amistad, recordamos que ninguna amistad se compara a la que ofrece nuestro Señor Jesucristo. Reflexionemos juntos sobre por qué no hay amigo como Cristo.
I) Jesús Siempre Está a Nuestro Lado En medio de las pruebas y alegrías de la vida, Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona. A diferencia de las amistades terrenales, su presencia es constante y su apoyo nunca falta.
II) Jesús es el Socorro en Tiempo de Necesidad Cuando nos sentimos hundidos en las dificultades, Jesús no solo nos compadece, sino que extiende su mano para levantarnos. Su ayuda es oportuna y eficaz, brindándonos la fortaleza que necesitamos.
III) Jesús Nos Transforma para Bien La amistad con Jesús nos moldea y nos hace mejores personas. Su influencia nos lleva a crecer en amor, sabiduría y gracia, transformándonos a su imagen día a día.
IV) Jesús Nos Ama Más Allá de Nuestras Fallas El amor de Jesús es incomparable, pues dio su vida por nosotros incluso cuando éramos pecadores. Su sacrificio nos inspira a amar a los demás de la misma manera, sin importar las circunstancias.
Oración: Amado Señor Jesús, te agradecemos por ser el amigo que nunca falla, por tu amor incondicional y tu constante compañía en nuestras vidas. Ayúdanos a amar como tú amas, a servir como tú serviste y a vivir cada día en comunión contigo. En tu nombre oramos, amén.
