¿QUE ESTAREMOS HACIENDO MAL?

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.» (Mateo 7:7-8)

Es esencial preguntarnos: ¿Cómo está mi vida? ¿Cómo está mi relación con Dios? ¿Cómo está mi matrimonio? ¿Cómo está mi familia? ¿Cómo estoy en mis finanzas, en mi empleo, en mis negocios?

Si nos damos cuenta de que las cosas no han ido bien en las diferentes áreas de nuestra vida, debemos hacernos la pregunta más importante: ¿Qué estoy haciendo mal?

En los versículos de Mateo 7:7-8, encontramos una triple garantía que Dios nos da para nuestra vida: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» Esta promesa es clara y directa, pero a menudo nos preguntamos: ¿Por qué no es una realidad en mi vida? ¿Por qué sigo sin recibir respuestas? ¿Por qué no encuentro la paz, el gozo, y la felicidad que busco?

Si pedimos y no recibimos, ¿qué estamos haciendo mal?

Pedir fuera de la voluntad de Dios: 1 Juan 5:14-15 nos recuerda que nuestras peticiones deben estar alineadas con la voluntad de Dios. Muchas veces pedimos cosas que no están dentro de Su plan para nosotros, y por eso no recibimos lo que pedimos. Necesitamos conocer y someternos a Su voluntad, buscando Su guía en nuestras vidas.

Pedir neciamente: Santiago 4:3-4 nos advierte que a veces pedimos con malas intenciones, buscando satisfacer nuestros propios deseos en lugar de glorificar a Dios. Cuando nuestras peticiones están centradas en nuestros propios placeres mundanos, no podemos esperar recibir una respuesta favorable de Dios.

Pedir con impaciencia: El Salmo 40:1 nos enseña la importancia de esperar pacientemente en el Señor. A menudo, nuestra falta de paciencia nos lleva a dudar y a apartarnos del camino correcto antes de que Dios pueda obrar en Su tiempo perfecto.

Si buscamos y no encontramos, ¿qué estamos haciendo mal?

Buscar en el lugar equivocado: En Lucas 24:5, los ángeles preguntan a las mujeres que buscaban a Jesús en la tumba: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» A veces, buscamos soluciones y respuestas en lugares donde no las encontraremos, como en el dinero, las posesiones materiales, o las relaciones humanas. La verdadera paz, gozo y esperanza solo se encuentran en Dios.

Buscar con prioridades equivocadas: Mateo 6:33 nos recuerda que debemos buscar primero el reino de Dios y Su justicia. Cuando nuestras prioridades están desordenadas, es imposible encontrar la plenitud que Dios quiere darnos.

Si llamamos a la puerta y no se abre, ¿qué estamos haciendo mal?

Llamar a la puerta equivocada: Jesús nos dice en Juan 10:9 que Él es la puerta. Muchas veces, llamamos a puertas que no nos llevan a la vida que Dios quiere para nosotros, buscando ayuda en cosas o personas que no pueden darnos lo que necesitamos. Solo a través de Cristo encontramos el verdadero acceso a las bendiciones de Dios.

Oración: Señor, te agradezco por tu paciencia y tu amor incondicional. Reconozco que he cometido errores al pedir, buscar y llamar a puertas equivocadas. Hoy te pido que me guíes conforme a tu voluntad, que ordenes mis prioridades y me enseñes a esperar en ti con paciencia. Ayúdame a buscar primero tu reino y a tocar la puerta correcta, que eres tú, Señor. Te entrego mis preocupaciones, mis anhelos, y todo lo que soy, confiando en que en tus manos todo será transformado para bien. En el nombre de Jesús, amén.

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