LO QUE NOS ENSEÑAN LOS TIEMPOS DE ADVERSIDAD.


«Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.»

Lucas 8:40-42

La adversidad es una experiencia universal que, en su esencia, representa situaciones difíciles que requieren de gran valentía y fortaleza para ser enfrentadas. En la vida de Jairo, un principal de la sinagoga, encontramos un ejemplo claro de cómo la adversidad puede llevarnos a un lugar de profunda comprensión y aprendizaje espiritual.

I. Lo Valioso Pierde su Valor

Cuando Jairo se encuentra ante la grave enfermedad de su única hija, se da cuenta de que su estatus social y su posición en la comunidad no tienen valor frente a la adversidad que enfrenta. En esos momentos, aprendemos que las cosas que el mundo valora, como el dinero, la fama o el poder, pueden desvanecerse. La vida nos enseña que hay cosas que el dinero no puede comprar.

II. La Importancia de Jesús

La adversidad nos lleva a reconocer la importancia de Jesús en nuestras vidas. Jairo, postrándose ante el Señor, comprendió que su poder era lo único que podía salvar a su hija. En tiempos difíciles, muchas personas se dan cuenta de su necesidad de Dios. Es un recordatorio de que no debemos esperar la adversidad para buscar a Jesús, sino que debemos cultivar una relación con Él constantemente a través de la oración y la adoración.

III. Caminar en Fe

Cuando Jairo recibe la noticia devastadora de la muerte de su hija, escucha las palabras de Jesús: «No temas; cree solamente». En momentos de adversidad, es esencial mantener la fe y confiar en las promesas de Dios, incluso cuando la situación parece desesperada. No permitamos que las circunstancias y las opiniones de otros nos desanimen; en cambio, caminemos en fe y confiemos en el poder de nuestro Señor.

IV. El Poder de Dios

Finalmente, Jairo experimenta la gloria de Dios cuando su hija es resucitada. Este milagro nos recuerda que, para Dios, no hay nada imposible. La adversidad se convierte en una oportunidad para ver Su poder en acción, para experimentar Su misericordia, y para fortalecer nuestra fe. Recordemos que las dificultades pueden ser tiempos de oportunidad para que otros vean el poder transformador de Cristo en nuestras vidas.

La adversidad no es solo un reto, sino una lección invaluable que nos enseña sobre el amor, la gracia y el poder de Dios. En cada prueba, tenemos la oportunidad de aprender y comprender cuán grande es nuestro Dios.

Oración

Señor, gracias por estar conmigo en cada momento de adversidad. Ayúdame a reconocer lo que realmente importa y a buscarte siempre, no solo en los momentos difíciles, sino en cada día de mi vida. Dame la fe para confiar en tus promesas y el valor para enfrentar cualquier desafío. Te agradezco por tu poder y tu misericordia. Amén.

ESTRATEGIA PARA LA BATALLA ESPIRITUAL

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12

En la vida cristiana, nos encontramos en una batalla constante. A menudo, enfrentamos desafíos que nos hacen cuestionar nuestra fe y nuestra resistencia. Sin embargo, en medio de las luchas, el Señor nos exhorta a mantenernos firmes, fortaleciéndonos en Él y utilizando las estrategias espirituales adecuadas.

No te rindas, fortalécete en el Señor: Cuando nos sentimos abrumados por las circunstancias, es fácil rendirse. Pero el Señor nos llama a fortalecernos en Él, a buscar Su presencia a través de la oración, la adoración y el estudio de Su Palabra. Encontramos renovación y fortaleza en la comunión con Dios.

Reconoce al enemigo espiritual: Detrás de cada desafío, hay un enemigo espiritual que busca nuestra derrota. No luchamos contra carne y sangre, sino contra principados y potestades. Es fundamental entender que nuestras batallas tienen una dimensión espiritual y requieren armas espirituales para ser vencidas.

Cambia la estrategia: En lugar de pelear en nuestra propia fuerza y sin estrategia, debemos cambiar nuestra forma de enfrentar las batallas. Necesitamos orar en nuestro lugar secreto, usando las armas espirituales poderosas que Dios nos ha dado. No debemos olvidar que el nombre de Jesús es nuestra mayor arma y que Él está siempre con nosotros en la batalla.

Oración: Señor, ayúdanos a no rendirnos ante las dificultades, sino a fortalecernos en Ti. Enséñanos a pelear nuestras batallas con sabiduría y valentía, confiando en Tu poder y en Tu nombre. En medio de las pruebas, ayúdanos a permanecer firmes en la fe. Amén.

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