¡PONGAMONOS A CUENTAS!

«Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.» Isaías 1:18

En este llamado lleno de gracia y misericordia, Dios nos invita a «estar a cuenta» con Él. Pero ¿qué significa esta expresión? La traducción en la Biblia Palabra de Dios para Todos nos ayuda a entenderlo mejor: «El Señor dice: ‘Vengan y arreglemos el pleito.’” En otras palabras, implica hacer las paces, arreglar las cosas, estar en paz.

Al acercarnos a un nuevo año, es vital reflexionar si hemos arreglado cuentas con tres personas clave: Dios, nuestro prójimo y nosotros mismos. De no hacerlo, podemos cargar un peso innecesario de amargura, resentimientos y falta de paz. ¿Qué podemos hacer para vivir en armonía y plenitud espiritual?

1. Pongámonos a cuentas con Dios

Dios no nos llama a aplazar esta reconciliación; Su invitación es urgente: «Venid luego.» ¿Cómo podemos estar a cuentas con Él?

a) Confesando nuestro pecado
1 Juan 1:9 nos asegura que si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos. Cuando ocultamos nuestras fallas, nuestra alma se reseca y pierde vitalidad, como lo expresó David en el Salmo 32:3-5. La confesión es el primer paso hacia la restauración.

b) Arrepintiéndonos sinceramente
El arrepentimiento verdadero no solo produce tristeza por el pecado, sino un cambio genuino (2 Corintios 7:10). Es el compromiso de darle la espalda al pecado y caminar en obediencia a Dios.

c) Dejando que Dios transforme nuestra vida
En lugar de depender de nuestras propias fuerzas, confiemos en el poder de Dios para renovarnos (Salmo 51:7, 10). Él desea limpiar nuestro corazón y darnos un espíritu recto.

2. Pongámonos a cuentas con nuestro prójimo

Jesús nos exhorta en Mateo 5:25 a resolver nuestras diferencias rápidamente. Como cristianos, no podemos avanzar con pleitos y enemistades sin resolver.

La cruz de Cristo es el mayor recordatorio de reconciliación (Efesios 2:14-17). Si Dios nos perdonó, también debemos perdonar y pedir perdón. Dos acciones son esenciales:

a) Perdonar a quienes nos han ofendido
Efesios 4:32 nos llama a ser compasivos, perdonando a otros así como Dios nos perdonó.

b) Pedir perdón a quienes hemos ofendido
Jesús nos enseña en Mateo 5:23-24 que no podemos ofrecer un sacrificio agradable a Dios mientras guardemos rencor o hayamos dañado a alguien sin buscar reconciliación.

3. Pongámonos a cuentas con nosotros mismos

A veces, la persona más difícil de perdonar somos nosotros mismos. Cargamos culpas por errores pasados, oportunidades perdidas o decisiones equivocadas. Pero Dios nos ofrece una verdad liberadora: Él ya nos perdonó (Salmo 103:11-13).

¿Cómo podemos perdonarnos a nosotros mismos?

Aceptemos Su perdón. No justifiquemos el pecado, pero recibamos Su misericordia con gratitud.

Declaremos la verdad de Su gracia. A través de Su perdón, somos libres para avanzar sin cadenas de culpa ni auto-rechazo.

Dios nos invita hoy a decir: «Señor, recibo Tu perdón sobre mi vida. Reconozco que me amas y has limpiado mis errores. Por medio de Tu gracia, yo me perdono a mí mismo en el nombre del Señor.»

No entremos a un nuevo año cargados de resentimientos o culpas. Aceptemos la invitación de Dios de «arreglar las cuentas.» Estemos en paz con Él, con nuestro prójimo y con nosotros mismos. Al hacerlo, experimentaremos una libertad y un gozo que solo vienen de caminar en Su amor y gracia.

Oración:
Señor, gracias por Tu llamado a reconciliarnos Contigo. Hoy confesamos nuestros pecados y recibimos Tu perdón. Ayúdanos a perdonar a quienes nos han ofendido y a pedir perdón a quienes hemos dañado. Danos la valentía para perdonarnos a nosotros mismos y caminar en la libertad que nos has dado. Que este nuevo año sea un tiempo de paz, gozo y plenitud en Tu presencia. Amén.

Salir de la versión móvil
%%footer%%