¿COMO VIVIR TRANQUILOS?

«Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.»
Deuteronomio 5:32-33


En un mundo lleno de incertidumbre, peligros y retos, el deseo de vivir bien y en paz es algo que todos compartimos. La Palabra de Dios nos da consejos claros y poderosos para no solo sobrevivir, sino para vivir con propósito, esperanza y bendición, aun en los tiempos más difíciles.

OBEDECER CON HUMILDAD
El primer consejo divino es vivir en obediencia a Su Palabra. Obedecer no solo es un acto de sumisión, sino también un ejercicio de humildad, que nos permite reconocer que los planes de Dios son mejores que los nuestros. Cuando seguimos sus mandatos, no nos apartamos a diestra ni a siniestra, garantizando la dirección correcta para nuestras vidas (Josué 1:8). Humillarnos ante Dios abre las puertas a Su protección y bendición, incluso en tiempos de aflicción (2 Crónicas 12:7).

TOMAR DECISIONES SABIAS
El segundo consejo nos invita a elegir sabiamente el camino por el cual transitamos. Hay dos caminos: el ancho, que lleva a la perdición, y el angosto, que lleva a la vida. El camino de Dios requiere rendición diaria, pero es el único que garantiza vida, paz y propósito (Mateo 7:13-14). Al decidir caminar por los senderos del Señor, encontramos rectitud y esperanza, aun en medio de las dificultades (Proverbios 12:28).

Dios nos da la libertad de decidir, pero nos advierte sobre las consecuencias de nuestras elecciones (Deuteronomio 30:19-20). Su consejo es claro: escoger la vida significa amarlo, obedecerlo y seguirlo.


Oración

Señor amado, gracias por los consejos que nos das a través de Tu Palabra, que nos guían a vivir con propósito y en victoria. Ayúdame a ser humilde para obedecer tus mandatos, a tomar decisiones sabias y a mantenerme en el camino que lleva a la vida. Renueva mi esperanza y dame fortaleza para caminar contigo cada día. Gracias porque, aun en tiempos difíciles, Tú eres mi roca y mi refugio. En el nombre de Jesús, amén.

¡PONGAMONOS A CUENTAS!

«Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.» Isaías 1:18

En este llamado lleno de gracia y misericordia, Dios nos invita a «estar a cuenta» con Él. Pero ¿qué significa esta expresión? La traducción en la Biblia Palabra de Dios para Todos nos ayuda a entenderlo mejor: «El Señor dice: ‘Vengan y arreglemos el pleito.’” En otras palabras, implica hacer las paces, arreglar las cosas, estar en paz.

Al acercarnos a un nuevo año, es vital reflexionar si hemos arreglado cuentas con tres personas clave: Dios, nuestro prójimo y nosotros mismos. De no hacerlo, podemos cargar un peso innecesario de amargura, resentimientos y falta de paz. ¿Qué podemos hacer para vivir en armonía y plenitud espiritual?

1. Pongámonos a cuentas con Dios

Dios no nos llama a aplazar esta reconciliación; Su invitación es urgente: «Venid luego.» ¿Cómo podemos estar a cuentas con Él?

a) Confesando nuestro pecado
1 Juan 1:9 nos asegura que si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos. Cuando ocultamos nuestras fallas, nuestra alma se reseca y pierde vitalidad, como lo expresó David en el Salmo 32:3-5. La confesión es el primer paso hacia la restauración.

b) Arrepintiéndonos sinceramente
El arrepentimiento verdadero no solo produce tristeza por el pecado, sino un cambio genuino (2 Corintios 7:10). Es el compromiso de darle la espalda al pecado y caminar en obediencia a Dios.

c) Dejando que Dios transforme nuestra vida
En lugar de depender de nuestras propias fuerzas, confiemos en el poder de Dios para renovarnos (Salmo 51:7, 10). Él desea limpiar nuestro corazón y darnos un espíritu recto.

2. Pongámonos a cuentas con nuestro prójimo

Jesús nos exhorta en Mateo 5:25 a resolver nuestras diferencias rápidamente. Como cristianos, no podemos avanzar con pleitos y enemistades sin resolver.

La cruz de Cristo es el mayor recordatorio de reconciliación (Efesios 2:14-17). Si Dios nos perdonó, también debemos perdonar y pedir perdón. Dos acciones son esenciales:

a) Perdonar a quienes nos han ofendido
Efesios 4:32 nos llama a ser compasivos, perdonando a otros así como Dios nos perdonó.

b) Pedir perdón a quienes hemos ofendido
Jesús nos enseña en Mateo 5:23-24 que no podemos ofrecer un sacrificio agradable a Dios mientras guardemos rencor o hayamos dañado a alguien sin buscar reconciliación.

3. Pongámonos a cuentas con nosotros mismos

A veces, la persona más difícil de perdonar somos nosotros mismos. Cargamos culpas por errores pasados, oportunidades perdidas o decisiones equivocadas. Pero Dios nos ofrece una verdad liberadora: Él ya nos perdonó (Salmo 103:11-13).

¿Cómo podemos perdonarnos a nosotros mismos?

Aceptemos Su perdón. No justifiquemos el pecado, pero recibamos Su misericordia con gratitud.

Declaremos la verdad de Su gracia. A través de Su perdón, somos libres para avanzar sin cadenas de culpa ni auto-rechazo.

Dios nos invita hoy a decir: «Señor, recibo Tu perdón sobre mi vida. Reconozco que me amas y has limpiado mis errores. Por medio de Tu gracia, yo me perdono a mí mismo en el nombre del Señor.»

No entremos a un nuevo año cargados de resentimientos o culpas. Aceptemos la invitación de Dios de «arreglar las cuentas.» Estemos en paz con Él, con nuestro prójimo y con nosotros mismos. Al hacerlo, experimentaremos una libertad y un gozo que solo vienen de caminar en Su amor y gracia.

Oración:
Señor, gracias por Tu llamado a reconciliarnos Contigo. Hoy confesamos nuestros pecados y recibimos Tu perdón. Ayúdanos a perdonar a quienes nos han ofendido y a pedir perdón a quienes hemos dañado. Danos la valentía para perdonarnos a nosotros mismos y caminar en la libertad que nos has dado. Que este nuevo año sea un tiempo de paz, gozo y plenitud en Tu presencia. Amén.

Salir de la versión móvil
%%footer%%